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A estas alturas casi nadie recuerda lo ocurrido en el (no) debate del martes pasado. O tal vez sí, se recuerda los golpes que se dieron Calderón y López Obrador; uno atacando al hijo de Nico y el sueldo del presidente Leonel Cota como gobernador californiano (lo que resultó falso de toda falsedad como diría Creel); y el otro atacando al blanquiazul destapando un cuñado incómodo en el candidato de las manos limpas (cosa que no ha podido ser desmentida).
Conforme pasa el tiempo, luego de la acusación de evasión de impuestos y tráfico de influencias en el debate, se dan a conocer más datos sospechosos, por decir lo menos, de los negocios de Diego Hildebrando Zavala, cuñado de Calderón, con dependencias federales. Se habla de contratos con paraestatales en el tiempo que el candidato panista era Secretario de Energía del 2 de septiembre de 2003 al 3 de mayo de 2004.
López Obrador anunció en el debate que el total de ganancias de las empresas del cuñado incómodo ascendían a 2mil 500 millones de pesos y que había evadido el pago de impuestos. Lo anterior se ha querido mal interpretar. Por ejemplo ayer En Contexto en Azteca 13 con Pablo Hiriart y Jaime Sánchez Susarrey, se integró una mesa de discusión con David Penchyna (PRI), Juan Molinar Holcasitas (PAN) y Pablo Gómez (PRD). Tanto Molinar como los conductores sostenían que López Obrador había dicho que los contratos en los que supuestamente se benefició Zavala ascendían a 2mil 500 millones, cosa que Pablo Gómez contradijo y pidió la repeteción del video del debate para demostrarlo (obviamente no lo pusieron).
Investigaciones periodísticas y los documentos que ha mostrado el PRD confirman, por lo menos, irregularidades fiscales y dejan sospechas de las recurrentes licitiaciones ganadas por las empresas. "(...) las empresas fundadas por los hermanos Zavala fueron recurrentemente ganadores de licitaciones y adjudicaciones directas en la paraestatal", dice hoy un reporte de Diario Monitor.
Ahora todo parece indicar que la campaña electoral en su última etapa girará en torno a la verdad o falsedad de las acusaciones que hiciera López Obrador en el debate. Como ayer dijera Carmen Aristegui con Héctor Aguilar Camín, lo que podrá definir la elección, que por lo pronto parece estar en un empate técninco, será la resolución de la acusación; quien posea la verdad en este asunto saldrá muy fortalecido rumbo al 2 de julio.
EL recurso del spot como eje primordial de campaña en un país como el nuestro resulta por lo menos natural al tener tal concentración de medios electrónicos. El duopolio televisivo, fortalecido luego de la aprobación de la llamada Ley Televisa por senadores del PAN y el PRI en su mayoría, tiene un poder real sobre la vida política mexicana.
Las campañas políticas en México, a diferencia de lo que puede ocurrir en otros países, se basan en el spot televisivo. Pero lejos de ser un anuncio que proponga algo, gracias a los publicistas que ha contratado principalmente el PAN desde la campaña del 2000, se han especializado en el golpe al adversario. Antes, lo vimos con Fox hace seis años, se denostaba al candidato opositor; hoy se denosta y además se miente. De mal en peor.
Como si les diera vergüenza mostrar que ellos fueron los que pagaron por el anuncio, tanto los panistas, quienes fueron los que tiraron la primera piedra, como los perredistas (normalmente anuncios pagados por los congresistas de ambos partidos o por los mismos partidos para dejar inmaculada la imagen del candidato) dejan ver por unos nanosegundos su autoría en un fondo negro con letras blancas. Primero el ataque, luego la burla, después la mentira y al final ahuyentar al voto. Arma de doble filo porque resulta contradictorio llamar "democráticamente" al voto cuando se recurre al miedo para ahuyentarlo.
Luego de la criticada pasividad del IFE ante la descarada campaña negativa y mentirosa del PAN, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TRIFE) resolvió que se retirara por lo menos cinco spots en contra de Andrés Manuel López Obrador con la burda leyenda de "un peligro para México". Bueno, pues tal resolución resultó igual o más criticada que la pasividad de Luis Carlos Ugalde, árbitro de la contienda electoral.
Hasta el momento no conozco ningún estudio que pueda demostrar alguna relación con la variación, o no, de la intención de voto de "x" candidato luego de ver un anuncio negativo. Tampoco hay predicciones de variación en los niveles de participación luego de una campaña electoral caraterizada por el desprestigio, la mentira y el miedo. Para rematar se cruza el Mundial de Fútbol con la recta final del proceso electoral. Tampoco hay estudio o predicción de lo que pueda afectar/beneficiar.
Calderón, un especialista en chistes nonatos, se concentra en su oficio de exorcista ("Y cuando se repita 135 mil veces mi spot del peligro para México, mi enemigo se disolverá en un mitin a la vista de todos"), exhibe su deseo de inaugurar en fecha próxima su hipnosis de masas ("Bendecirá el acto Monseñor..."), y halaga a los tradicionalistas y al sector oligárquico que lo aclaman con sonrisas de malicia al final de cada una de sus agudezas pendientes. Tiene a su favor a los sinceramente convencidos de la negatividad de AMLO, a la oligarquía y a grupos de intelectuales que con horror denuncian a los otros intelectuales partidarios del "PPM" (Peligro Para México), esos que manchan el compromiso de neutralidad del gremio cuyo deber primordial es atacar el populismo y promover a quien no sea de izquierda ni del PRI. ¿Necesitan otros datos para identificarlo? A ver, nació en Michoacán, es muy conservador, es el primero y casi el único en reírse de sus chistes...
AMLO, "un peligro para México", es la cima de la campaña de odio tan costosamente divulgada a través de la red, y tan deudora de los métodos del Partido Popular español y de los mercadólogos de la derecha norteamericana. Esto conlleva riesgos. Uno, irremediable, es volver orgánica la histeria revanchista; otro es adoptar para siempre el infantilismo de la promesa tan esencial en el pensamiento (sé lo que digo) de Fox. Calderón promete y al cabo de sus ilusiones ya no hace falta que gobierne: "Mi gobierno será el de los jóvenes/ Mi gobierno será de pleno empleo/ Mi gobierno será el de la seguridad social/ Mi sexenio será el de la seguridad pública/ En mi gobierno se resolverá el problema de la pobreza...", todo lo que exige el contexto de un lema expropiatorio: "Mi sexenio será sólo mío"... ¡Ah! y será también de los beneficiados con la certeza: "Gobernaré con los panistas, no repetiré el error de incorporar a los extraños".
La derecha polariza a gusto, es decir, está convencida de que al País le sobra el amplísimo sector tan francamente estúpido que no percibe cuán peligroso es López Obrador, y va a votar por él, por el PPM. También no necesita en lo mínimo a la izquierda (y todavía dicen algunos de los defensores del PAN que son falsas las divisiones entre izquierda y derecha, como si su candidato no reivindicase fervorosamente a la derecha cada que demoniza a la izquierda). Por eso ha sido tan importante en la celebración del bicentenario del nacimiento de Don Benito Juárez la reiteración del Estado laico y la educación correspondiente.
Se ataca y sin reservas al TRIFE por ordenar el retiro de los spots, y se califica a voces el hecho como "atentado a la libertad de expresión". ¿De modo que es legítimo en una campaña expulsar al adversario de los terrenos de la civilidad y, con el presupuesto del IFE, que es de todos, señalar el gravísimo riesgo no sólo de que gane, sino de que exista? ¿Por qué tal belicosidad si lo que se quiere es un clima civilizado? Una cosa son los ataques de todos contra todos y otra la demanda pueril de que a un candidato y a su sector de votantes y simpatizantes se les expulse para siempre de la política y, por ser tan peligrosos, del País. Y ya no hagan "juegos de ingenio". Un peligro para México es una frase que en sí misma, y en una campaña electoral, tiene la información suficiente.
Carlos Monsiváis, Reforma 28 de mayo de 2006
En la anotación anterior critiqué la estrategia de campaña, si la había, de Andrés Manuel López Obrador. Le critiqué su pasividad ante los constantes ataques que recibe por todos lados (empezando desde el Presidente hasta su candidato). Le critiqué la falta de spots que realce su campaña. Dije que se debía a errores en su campaña, a una mala estrategia o a simple ingenuidad.
¿Pero en realidad que le critiqué? El no gastar cantidades iguales o superiores a sus adversarios para dirigir una campaña mediática para, primero, rechazar acusaciones falsas y, segundo, contratacar al actual gobierno federal, al PAN y a Felipe Calderón. El dejar a un lado sus encuentros con el Consejo Consultivo en donde escucha opiniones de expertos en diversos temas para que se meta de lleno en la producción de spots de frases contudentes que se puedan digerir fácilmente ("El Presidente del Empleo, Manos Limpias, Valor y Pasión por México," etc.). El seguir con su gira por todo el país asumiendo compromisos (firmados) en cada entidad en lugar de sentarse con su equipo para pensar como hacer para que la gente tenga una mala impresión de Felipe Calderón.
Eso es lo que le critiqué porque no estoy acostumbrado a ver una campaña presidencial sin guerra sucia y estrategias de campaña que, obviamente, están dirigidas a ganar a como de lugar. Así me acostumbraron desde el 2000 entre Labestidas, mariquitas y tepocatas.
Tal vez porque quiero ver más agresivo a López Obrador. Que le responda al Presidente del empleo que eso mismo lo prometió su actual mandatario y no lo cumplió, al contrario hay menos afiliados al seguro hoy día que hace seis años. Que le responda a ese candidato y a ese partido que dice que la deuda en el DF se triplicó que no es verdad, que viene a la baja y que en todo caso expliquen porque avalaron y auspiciaron la deuda de todo el país a costa de unos cuantos con el FOBAPROA. Que le ventile a ese candidato de las manos limpias la vez que se sirvió con la cuchara grande un autopréstamo millonario estándo en BANOBRAS. Que les responda a los miembros del Yunque que están tomando al PAN como vehículo para imponer políticas conservadoras en un país que mira hacía delante.
Tal vez porque quiero ver ganar a López Obrador por eso le critico su campaña.
Felipe Calderón en el Tec. Lleno total para el concierto de Calderón en el Auditorio Luis Elizondo del Tec de Monterrey. Los fans de Felipe por medio de intermitentes intentos de aplausos in crescendo solicitaban la presencia del rock star. Los organizadores del evento, la Federación de Estudiantes del ITESM (FEITESM), amenizaban el ambiente con música de Diego Torres. Pero a todos se les olvido que se trataba del tercer invitado, candidato presidencial, del III Foro -plural- de Candidatos a la Presidencia de la República. Primero Patricia Mercado y después Roberto Campa, obviamente no en el Auditorio sino en el Centro Estudiantil, iniciaron el Foro, claro, sin Diego Torres de fondo. Playeras ridículas de "manos limpias" recorrían como si nada dentro del Campus antes y después del evento. Por fin, cual rock star, entró Felipe Calderón al Audiorio en medio del júbilo estudiantil (me quedo corto en la expresión). Porras, aplausos, gritos de apoyo, pancartas de apoyo (a diferencia de otros campus), todos de pie (incluso invitados especiales y miembros del "consejo" -imagino del Tec-) le dieron la bienvenida. Aplausos sobraron. Calderón estaba "que no se la creía" como publicó Milenio Monterrey. Sin duda, el mejor acto de campaña de Calderón. Y qué patético, no por él, sino por la Institución. Calderón hizo lo suyo, aprovecho el momento, presentó algunas propuestas, emitió opiniones (contradictorias, su postura sobre la "competencia" en materia de las telecomunicaciones dista mucho de su actitud miedosa y débil ante el tema de la Ley Televisa). Los que no hicieron lo suyo fueron los estudiantes y organizadores. El Foro de Candidatos se convirtió en el segundo acto de campaña del candidato del PAN en Nuevo León (antes estuvo en San Nicolás; no llenó).
Ley Televisa. Raro. Ver a Denise Dresser atrás de los senadores en el momento en que se aprobó llevar a votación la minuta en el pleno del Senado, siempre crítica de la Ley de Telecomunicaciones y la Ley de Radio y Tv. Raro verla en la mesa de los periodistas en Canal 4 de Televisa con Victor Trujillo, Julio Hernández, Raymundo Riva Palacio y... Marcela Gómez Zalce. Rara combinación de libertad de expresión, que por cierto en El Cristal con que se mira fue el único espacio de Televisa donde de verdad se permitió cuestionar y emitir posturas en contra de la llamada Ley Televisa. Patética actuación de Joaquín López Dóriga primero leyendo la postura de la empresa y luego defendiendo (qué mal habla sin prompter) su postura en Tercer Grado junto a Ciro Gómez Leyva, Carlos Marín, Adela Micha y la mejor de todas, Denise Maerker. Pobres los argumentos a favor de la Ley presentadas por los Senadores en el pleno, y sobresaliente el discurso de Javier Corral destacando los principios panistas de Goméz Morín y otros fundadores blanquiazules más.
Olga Wornat. Retrógrada resolución el fallo en contra de la periodista argentina Olga Wornat en su litigio por daño moral interpuesto por Marta Sahagún. El juez dictaminó en función de adjetivos (39) utilizados por Wornat para describir a un vástago de La Jefa, y no en función de los hechos sustentados en el libro Crónicas Malditas. Es decir, el juez se erigió en editor y corrector de estilo.
Nadie se salva. De las tepocatas de Vicente Fox hasta los hombrecitos de Santiago Creel y Felipe Calderón, y las chachalacas de Andrés Manuel López Obrador. El nivel de discusión de los políticos mexicanos tiene que llegar, al parecer, a estas alturas de manera inevitable.
En la campaña del 2000, Vicente Fox se burlaba del candidato Francisco Labastida del PRI y del presidente Ernesto Zedillo. Las tepocatas fueron casi lema de campaña hace 6 años. "Me ha llamado chaparro, mariquita; me ha dicho la vestida, me ha dicho mandilón", decía Labastida en el debate del 2000.
Santiago Creel llamó a enfrentar el proceso de desafuero como hombrecito al entonces jefe de gobierno del DF López Obrador. Retomando esa actitud tan masculina, Felipe Calderón retó a Federico Arreola, operador de la campaña de AMLO, como hombrecito ante la "amenaza" de demanda en el programa Hoy por Hoy de Carmen Aristegui en W Radio. Además, Calderón demostró porque es politico y no cantante al ensayar con soberbia aquella línea que dice Ay que miedo, mira como estoy temblando. La masculinidad ante todo.
¡Cállese! Ciudadano Presidente, con todo respeto pasó a ser ¡Cállate! Chachalaca, el último recurso verbal de López Obrador para su campaña. Bertha “Chaneca” Maldonado debe estar detrás de todo el "éxito" mediático, antes compló y el innombrable, ahora chachalacas. Aunque también parece que tanto Roberto Madrazo y el PRI, como Felipe Calderón, Vicente Fox y el PAN, le ayudan a Chaneca a diseñar la campaña de Andrés Manuel. Ahora el PAN se suma a los spots de Madrazo y le tiran con todo a López Obrador:
En su nuevo spot, el PAN critica la intolerancia y compara el "cállese, ciudadano Presidente... Cállate chachalaca", dicho por López Obrador en un acto de campaña, con el "no se meta conmigo caballero, porque sale espinao", del Presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
Reforma, Primera Plana del 19 de marzo de 2006
El PAN es colocado geográficamente en la derecha del espectro político mexicano, aunque el mismo partido no define su posición ideológica (ni el PRI de hecho, el único que se posiciona es el PRD como de izquierda) en sus estatutos. Pero por más que algunos cuadros del partido tengan la convicción de no evidenciar sus convicciones (relacionadas a la religión sobre todo, católica por supuesto), desde la llegada al poder del partido en el 2000 miembros cercanos al presidente Fox (identificados también como integrantes de la organización secreta del YUNQUE), y el propio presidente, se han empeñado en ventilar sus conservadoras ideologías.
Desde Carlos Abascal, como Secretario del Trabajo como de Gobernación, y sus posturas fundamentalistas que van desde la censura de Aura hasta su franca tendencia a la religiosidad en todos los aspectos, pasando por el ahora candidato Felipe Calderón quien abiertamente está en contra de la maldita píldora, el aborto en cualquier circunstancia y la unión entre homosexuales. Si algo debemos reconocer de la actual administración es su consistencia y congruencia ideológica que muchos mexicanos comparten, pero que muchos otros no.
Todavía quedan figuras en el gobierno que están distanciados de estas posturas; Julio Frenk es el mejor ejemplo, contra PROVIDA y la legión ultraconservadora de México logró impulsar la inclusión de la píldora de anticoncepción de emergencia en el cuadro básico de salud. Pero nombramientos como los de Ana Tere y su estúpida concepción de la pobreza hacen pensar que a un año de que termine el sexenio las ideas ultraconservadoras siguen presentes en la administración foxista. Ideas que objetivamente no podrán alterar el rumbo económico del país, objetivo macroeconómico de estabilidad de la administración, pero que sí puede representar un retroceso en el avance de una sociedad mexicana moderna.
Muchos pronosticamos que el voto de los mexicanos en el extranjero, sobre todo en Estados Unidos, podría definir el rumbo de la elección (recuerdo que el semestre pasado fue tema de una exposición). Muchos creímos que el fenómeno de la participación electoral en México (una participación mínima del 50%) se repetiría con el voto de los mexicanos en el extranjero; y es que haciendo números así pintaba, suponiendo que de 4 millones de posibles votantes pues se esperaría que 2 millones acudieran a votar. Imaginar una votación cerrada, y como están las encuestas más (claro, a seis meses de la elección pueden cambiar muchas cosas), con el voto del exterior se podían hacer muchas conjeturas (sobre todo con relación a la orientación del voto).
Apenas esta semana se dio a conocer que el Instituo Electoral Federal (IFE) ha recibido 13.500 solicitudes de registro (en 62 diferentes países). El plazo para el registro vence este domingo 15 de enero, igual que en nuestro país. Con nuestro electoral optimismo, sin conocimiento de por medio sobre el voto en el extranjero, se viene abajo con esos números. ¿Fracaso? Pero además ¿de quién? ¿Del IFE? ¿De los legisladores?
Hay que recordar que tiene 6 meses que se aprobó el voto en el exterior. El Instituto Electoral no tenía contemplado ni la organización ni mucho menos el presupuesto de esta nueva responsabilidad más allá de nuestras fronteras. Se pueden decir muchas cosas. Que si no hubo la promoción adecuada; que si el proceso de registro es muy tardado y burocrático; etc. En 6 meses difícilmente se puede hacer más. Ahora, igual y ni con más tiempo de preparación se hubiera incrementado de manera radical la participación de los mexicanos en el extranjero.
Aquellos 2 millones de utópicos votos quedaron atrás. Vamos, ni siquiera se espera 50 mil votos (sin tomar en cuenta aquellos voto nulos, que siempre los hay). Escuchándo a Pilar Alvarez Laso, vocera del IFE para la promoción del voto de los mexicanos en el extranjero (ex conductora también de noticieros en CNI Noticias de Canal 40), en el programa Espiral de Canal 11 (muy buen formato por cierto) se puede "justificar" un poco este "pobre" escenario de participación electoral. Pilar decía que el IFE, al ser la primera vez que se implementa, está en un proceso de aprendizaje donde no se tenían grandes expectativas.
El voto en el extranjero no cambiará el rumbo de la elección del 6 de julio (y no el 2 de julio como ya hemos puesto muchos) próximo. Su significado en esta primera fase es más bien simbólico pero central en el proceso democrático mexicano: el reconocimiento de derechos fundamentales de todos los ciudadanos, específicamente con el voto de los gobernantes. Ahora el debate está en que si ya no viven en el contexto mexicano ¿por qué se les da la posibilidad de elegir gobernantes que en estricto sentido ya no los representan?

-Pregunta de Sara Pablo, de Radio Fórmula: Sí, buenos días, Rubén.
Quisiera saber, ayer la Iglesia dice que no se han atendido bien las necesidades de los mexicanos y, por eso, sigue la migración.
No ha fracasado el Gobierno de Vicente Fox en dar oportunidades para que se incremente el fenómeno migratorio.
Y por otro lado, también la misma Iglesia señala que la clase política no está a la altura de las necesidades de los ciudadanos.
Coincidirían en la Presidencia con esta apreciación.
-Vocero, Rubén Aguilar: En primer lugar, respetamos las opiniones de todos los actores políticos, sociales en el país, entre ellos la iglesia, que se expresen en el marco de nuestras leyes.
De manera particular, el problema de la migración es un problema serio que todos sabemos, reconocemos.
Si vemos las estadísticas, en los últimos años ha disminuido la migración, producto de que la política social de Estado está dando resultados, a través de la reducción de la pobreza extrema, como ustedes conocen, a través de una serie de servicios públicos que llegan a las comunidades, lo cual no quiere decir que esté de ninguna manera resuelto, sigue siendo un problema grave, no lo asumimos de ninguna manera como un fracaso, es un fenómeno histórico que va a tardar muchos años más en ser superado.
En algunos casos tiene que ver con problemas reales de pobreza, y en otros responde a otro tipo de intereses de las personas.
Las estadísticas revelan que un número muy, muy alto, de las personas que emigran a los Estados Unidos tenían trabajo en México, no emigran por no tener trabajo, sino emigran por otra serie de condiciones también de carácter cultural, porque esperan una mejor condición de vida a pesar de que aquí tenían trabajo, no se están yendo porque no tengan trabajo en México.
-Pregunta de Sara Pablo, de Radio Fórmula: Tendrá la cifra de cuanto ha disminuido.
-Vocero, Rubén Aguilar: Te la comprometo, Sara, no la tengo en directo en este momento, pero sí se ha reducido y es enorme la estadística, por arriba del 80, 85 por ciento que la gente que emigra tiene un trabajo en México, no es que careciera de trabajo.
Transcripción de la conferencia de prensa, Presidencia de la República
(Publicado en RegioBlogs)
La aparición del grupo xenofóbico Minute Man confirmó el odio que un sector de la sociedad estadounidense tiene en contra de los inmigrantes ilegales. Una cosa es no estar de acuerdo con que personas entren ilegalmente a un país, y otra cosa muy distinta es agruparse para perseguir y literalmente cazar a seres humanos;
La pérdida de memoria del contradictorio actor cuasipolítico gobernator de California, el inmigrante Arnold Schwarzenegger, con la aprobación de leyes que excluyen a los inmigrantes la posibilidad de tramitar una licencia de manejo (en la gran mayoría de los casos la única forma de identificación válida);
La aprobación en la cámara de diputados de la iniciativa de reforma HR 4437 en la que se pretende catalogar de delincuente a todo inmigrante ilegal, son claros ejemplos del trato hostil que sufren en el momento en que cruzan la frontera más importante del mundo.
Pero el cobarde asesinato del jalicience Guillermo Martínez Rodríguez, de 20 años de edad, por parte de la infame Border Patrol, viene a reafirmar que en el pais de las maravillas libertarias se odia, tortura y asesina a seres humanos de distinta nacionalidad. Pero no sólo: recordemos que el racismo en contra de los afroamericanos es latente, y los abusos policiacos son constantes.
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), así como Presidencia de la República y la PGR (quien ya inició una averiguación), condenó el asesinato del connacional. No hay una sola justificación para abrir fuego contra indocumentados (desarmados, obviamente). Ojala y nunca se llegue a ese extremo, pero hechos como el ocurrido contra Guillermo Martínez sensibiliza a toda la comunidad latina y, repito, ojala y no suceda, basta recordar los disturbios civiles de Los Ángeles en 1992, resultado de una escalada de violencia policiaca en contra de afroamericanos que culminó con la videograbación de un abuso en contra de un detenido.
(Publicado en RegioBlogs)
La UNICEF, en su capítulo México con la representante Yoriko Yasukawa, presentó hace una semana los resultados de un estudio que midió el nivel de bienestar de niños entre 6 y 11 años. Nivel de bienestar entendido como: derecho a la vida, a la educación y a vivir sin maltrato ni violencia. En una esclala del 1 al 10, siendo el 1 lo peor y el 10 lo mejor, el organismo ubicó a cada uno de los estados de la república.
Los datos eran de esperárse; el sur y el norte, dos realidades, varios Méxicos. Mientras que Nuevo León tiene una calificación de 8.20 (la más alta), Chiapas obtuvo un deprimente 4.47 (la más baja). Esa es la realidad mexicana; el centro y noreste del país tienen niveles de bienestar superiores. Pero el problema es que esa superioridad es contrastante. La desigualdad y la pésima distribución de la riqueza, pero no sólo económica, entendida también en términos de la educación, salud, empleo, etc., son los grandes lastres sexenio tras sexenio.
Bien lo dice Yasukawa, Latinoamérica es la región más desigual e injusta del mundo. Tal vez por esa razón la región vive un boom izquierdista, popular y social. Como bien lo dijo el derrotado candidato Jorge Quiroga en Bolivia, con tanta pobreza es imposible ser de derecha. La tendencia es a la izquierda en países donde la mayoría de la población es pobre, por lo menos en América Latina. Y es que la oferta es sencilla y fácil de entender para la mayoría: garantizar el bienestar social con salud, educación y una distribución equitativa de la riqueza. No está en el discurso la estabilidad macroeconómica, la autonomía financiera o la participación del sector privado con el público en la explotación de los energéticos. Temas difíciles de entender que, a simple vista, no resuelven sus problemas básicos. Y es que en una democracia lo que al final cuenta es el número de votos.
El problema está en los cómos. ¿Cómo conseguir una distribución equitativa de la riqueza? ¿Cómo conseguir más empleos? Etc. Ese debate no se hace público, o no lo hacen público, los aspirantes al poder porque, bajo la perspectiva democrática de Shumpeter, la democracia es el gobierno del político. Una democracia instrumental en donde, esencialmente, se elige a los gobernantes. Y aquí es donde Chávez, Lula, Kirchner, Vázquez, Lagos y ahora Morales obtuvieron la ventaja: con un discurso (de izquierda) que convence a la mayoría cansada del status quo. Claro, hablando en términos muy generales porque existen realidades muy particulares en cada país (ej. Chile y Venezuela).
Así que ojo con lo que pase en nuestro país en julio próximo.
Ayer en el programa Imagen de la Política con Leo Zuckerman en Imagen Informativa se discutió el papel de los medios ante la nueva vida democrática del país y el proceso electoral. Pero específicamente el papel que los comunicadores tienen, más en el espacio de la radio mexicana, ante la audiencia y la forma de dar noticias.
Con dos posturas diametralmente opuestas, que curiosamente empezaron en televisión, y gracias a la diversidad de opinión y la apertura en los medios producto de años de lucha, se presentaron los invitados al programa: José (Pepe) Cárdenas (Radio Fórmula) y Pedro Ferríz de Con (Imagen Informativa). Dos estilos definidos: uno, el de Cárdenas, meramente informativo, serio, profesional, puntual; el otro, el de Ferríz, con un corte más editorial, de opinión y de análisis. Cada uno con gran audiencia en el espectro radiofónico.
Lo más interesante fue cuando Zuckerman centró el tema precisamente en los estilos. Se cuestionó la actitud de Ferríz contra el candidato del PRD, Andrés Manuel López Obrador. Y es que es evidente, y así lo acepta y defiende, que Ferríz tiene una línea abiertamente en contra de AMLO. Frases como Dios nos salve de que llegue (AMLO, a la presidencia) o el famoso Andrés López, son comunmente utilizadas en su espacio. Cárdenas no está de acuerdo con esa manera de comunicar, pero dijo que es válido.
Así como está un Pedro Ferríz o La Crónica también está La Jornada o una columna de Federico Arreola en Milenio. Yo creo que es válido que el comunicador de su punto de vista, aunque, como Cárdenas, no estoy de acuerdo en tener una tendencia tan marcada, metódica, ya sea a favor o en contra de tal o cual tema. Estar al aire y tener un micrófono implica poder, el poder de hacer, formar y generar una opinión pública. El ejemplo de AMLO en estos medios es muy ilustrador.
Así como a algunos no nos gusta el estilo de Ferríz, a otros no les gusta la línea de La Jornada. Pero es válido tener posturas y opiniones. La objetividad es un tema debatible, y que en mi opinión sólo existe en las agencias de noticias y cables internacionales (y no siempre).
En fin, nadie tiene la verdad absoluta. En los medios mexicanos, sobre todo en radio y prensa escrita (en TV salvo casos extraordinarios como Canal 11, Canal 22 y uno que otro programa de Televisa o TV Azteca), lo bueno de todo esto es que hay una oferta de calidad para cada gusto y estilo. Fue muy interesante escuchar tanto a Ferríz y Cárdenas dar sus razones y defender su manera de comunicar.
"presumen" detencion de lider del cartel de juarez
México, 4 Jul (Notimex).- El vocero de la Presidencia de la República, Rubén Aguilar, anunció que, aunque todavía no se confirma de manera total, es "presumible" que haya sido detenido el líder del Cártel de Juárez, Vicente Carrillo Fuentes.
Informó que la Procuraduría General de la República (PGR) realiza pruebas dactilares y analiza muestras de ADN para determinar la identidad de la persona detenida el sábado pasado en el centro comercial Perisur, y que se identificó como Joaquín Romero Aparicio.
"Ahora es presumible que se trate de Vicente Carrillo Fuentes, pero no está confirmado de manera total", dijo en la rueda de prensa que ofrece todas las mañanas en el Salón "Venustiano Carranza" de la Residencia Oficial de Los Pinos.
Asimismo, confirmó la detención de Martín Rojas en Estados Unidos, sobre el cual se tienen elementos para considerar que está vinculado, en calidad de autor intelectual, con el asesinato del periodista Raúl Giba, de Veracruz.
El portavoz de la Presidencia de la República indicó que la PGR informará sobre ambos casos. "Hoy sólo confirmo, porque había versiones de que si había sido real o no, confirmo las dos detenciones y a lo largo del día la Procuraduría General de la República informará sobre el particular".
Señaló que la mañana de este lunes sostuvo una conversación con el titular de la PGR, Daniel Cabeza de Vaca, "y me confirma las dos detenciones en el estatuto que les he planteado".
Agregó que en el caso de la persona detenida en Estados Unidos "hay elementos o indicios para proponer que se trata o esté implicado en el asesinato en carácter de autor intelectual del señor Giba".
Sobre la aprehensión en el centro comercial Perisur añadió que "habrá que probar si existen elementos para considerar que se trata precisamente de este líder".
Ahora que el EZLN está en "alerta roja", lo que sea que represente tal cosa, ¿qué pasó con la solución del conflicto en 15 minutos? Vicente Fox candidato, en uno de sus tantos arranques, prometía resolver el conflicto en Chiapas en 15 minutos.
Se puede decir cualquier cosa del EZLN, de la guerrilla o del ahora ícono de Marcos que, como todo, han tenido aciertos, errores y tropiezos, más allá de su rebeldía y carácter separatista. Pero la irrupción del zapatismo en Chiapas ha provocado, por lo menos, la atención del gobierno. Justificable o no, el EZLN ha impulsado los derechos de los indígenas, sobre todo de las mujeres. La formación de los gobiernos autónomos, que serán juzagados por su buena o mala administración, demuestra que los indígenas pueden ser autosuficientes.
El "bajo perfil" que asumió el EZLN luego de la marcha a la Ciudad de México, hoy parece haber terminado. El Sup Marcos se convirtió en un ícono del movimiento, pero a partir de sus divertidos comunicados, más su aspecto (pipa, pasamontañas, etc.), se transformó en un rock star. Héroe para algunos, vllano para otros, escritor para otros más y hasta analista político, se puede decir que Marcos cultivó fans, sobre todo en la "izquierda", sobre todo en los jóvenes. Todo esto gracias al "bajo perfil" que mantuvo el EZLN, al misterio "destapado" por el gobierno de Zedillo, por su apariencia, por lo que representa, etc.
Y sí, confieso ser fan de los comunicados de Marcos, Rodolfo. Pero no, no representa una "problemática" que Marcos le tire con todo a AMLO. Si le ha tirado a Cuauhtémoc Cárdenas ¿por qué no a AMLO? Pero eso sí, para los que tenemos tendencia de "izquierda", sí representa algo por lo menos "incómodo", o sacante de onda, que el Sub diga todo eso. !Pero el Sup le tira a todos por igual! Y eso es lo preocupante, no porque lo diga Marcos, pero en estos tiempos el voto parece inclinarse por la opción de "el menos malo".
La Presidencia estaría haciendo una invitación al conjunto de la sociedad mexicana, porque ella fue la constructora de este triunfo, a celebrar este hito histórico en la vida moderna de este país.
Ruben Aguilar, vocero de Presidencia
Para el PRD no hay nada que celebrar y en cambio, el propio presidente podría estar incurriendo en violaciones a la Ley Electoral y Judicial, ya que éste podría ser un acto de proselitismo un día antes de los comicios para gobernador en el Estado de México.
El Universal, 8 de junio de 2005
En su discurso, Mendoza Ayala también asegura que como humanos "vamos a abrir el corral... que se vayan a la fregada con su corralito", para más adelante advertir que es feo, como muchos mexicanos.
"René, aquí yo no voy a estar apoltronado en Toluca, porque soy feo, como muchos mexicanos, porque tengo mis labios grandotes y tengo nariz aguileña y porque soy prietito, pero no soy bonito, soy mexicano", agregó.
El Universal, 7 de junio de 2005
Demetrio Sodi, Senador por el PRD, negocia con el PAN para una eventual candidatura a la jefatura de Gobierno del DF. En una reunión convocada por su ex colega priísta, el Senador Juan José Rodríguez Prats, ahora militante del PAN, Sodi se reunió con los dirigentes panistas Manuel Espino y Carlos Gelista el viernes pasado.

"Estoy buscando hacer una gran alianza para rescatar y recuperar la ciudad. Estoy hablando con mucha gente que de una forma u otra podría ser parte de esa gran alianza. El PAN me pidió que platicáramos sobre mis planes y les expliqué que he hablado con partidos, agrupaciones ciudadanas, civiles. Quiero transformar en serio la ciudad.
"Buscaré la candidatura del PRD y si se cierran, buscaré esta gran alianza; con el PAN no hubo ni propuesta ni acuerdo (...) Ahora deberemos procesar el encuentro, pero las definiciones seguramente se darán después de los procesos para la selección de los candidatos a la Presidencia"
Demetrio Sodi, entrevistado por Reforma

"(los mexicanos en Estados Unidos) están haciendo trabajos que ni siquiera los negros quieren hacer allá"
La lamentable declaración del Presidente Fox es resultado del tenso ambiente político en torno al tema migratorio y la relación México-Estados Unidos. No, no es justificación, ni mucho menos.
La aprobación de la medida racista/xenofóbica Real ID, la aparición del grupo caza inmigrantes Minuteman y los comentarios estúpidos/xenofóbicos del migrante austriaco Arnold "Gobernator" Schwarzenegger, las advertencias realizadas por el Departamento de Estado y los comentarios del embajador en México, Tony Garza, pesaron en la calentura del comentario del Presidente Fox.
Creo que la inocencia y la "buena fe" del hombre volvió a sobresalir del estadista. Políticamente incorrecto a todas luces, el comentario debilita aún más la imagen de Fox en el extranjero luego del caso AMLO. Pero así como los medios estadounidenses remarcan el comentaro racista de Fox con tanta atención, también deberían de poner la misma (o más) atención a los comentarios de sus gobernantes y grupos xenofóbicos.
La reunión entre el Presidente Vicente Fox y el jefe de Gobierno del DF Andrés Manuel López Obrador duró sólo 21 minutos, 30 minutos menos que la anterior reunión. Supongo que ésta fue más fluída al prescindir de la presencia del Secretario de Gobierno, Santiago Creel, y del Coordinador de Políticas Públicas de la Presidencia, Eduardo Sojo.
Al parecer por fin se habló de temas que tinen que ver con la gobernabilidad de la Ciudad de México, aunque también se "dialogó" sobre las elecciones del 2006. En la breve reunión se discutieron cuatro puntos (según el perióidico Reforma:
La desición cantinflesca que tomó la PGR el día de ayer deja parcialmente resuelto el caso El Encino.
La PGR considera "probable responsable" de un delito, que técnicamente no existe (al no haber castigo, no hay delito), al jefe de Gobierno del DF, Andrés Manuel López Obrador, pero no ejercerá acción penal por que no hay sanción para éste. Cantinflesco, ¿no?
La decisión deja satisfechos a medias a los involucrados, menos al supuesto propietario del predio El Encino quien impugnará la decisión.
El argumento de la PGR se contrapone al que utilizaron durante los meses previos al desafuero de López Obrador el entonces procurador Rafael Macedo de la Concha y su subprocurador encargado del asunto, Carlos Javier Vega Memije. Ambos mencionaron una y otra vez ante los medios de comunicación que las violaciones a la suspensión de amparo se castigan como si se tratara del delito de abuso de autoridad, para el cual se establece una penalidad de uno a nueve años de prisión.
La Jornada, 5 de mayo de 2005
El diario The New York Times reconoció al Presidente Vicente Fox por las decisiones tomadas a mitad de semana en torno al caso del proceso de desafuero en contra del jefe de gobierno del DF, Andrés Manuel López Obrador.
En México aún hay quienes están sumamente indignados porque el "delincuente" señor López seguirá en libertad ... el maldito Estado de Derecho no se respeta ... la autoridad pisoteó la propiedad de un particular ... etc. Pero por otra parte, la prensa internacional, duramente crítico del proceso político (y no jurídico) que llevó al desafuero de AMLO, reconoce el movimiento de Fox. El problema de fondo no es si se dejó, o no, de construir una calle en propiedad privada (todavía por vérse), o si el el jefe de gobierno (¿responsable directo de?) desacató una orden de un juez, no. El problema de fondo es que se pretendía sacar de la contienda electoral del 2006, por medio de un caso jurídico totalmente viciado, al puntero de las encuestas, miembro de un partido político importante de oposición (PRD), pero también, Jefe de Gobierno democráticamente electo.
Democracy in Mexico
Publicado en The New York Times
30 de abril de 2005
President Vicente Fox of Mexico made one of the most important speeches of his presidency this week when he promised that Mexico City's mayor, the front-runner in the presidential elections to be held next year, would not be barred from the race by a dubious legal move. By showing that a fair process is more important than his party's advantage, Mr. Fox acted like the leader of a real democracy.
The mayor, Andrés Manuel López Obrador, will now certainly be the candidate of the leftist party in the July 2006 election. Before Mr. Fox spoke, this seemed unlikely. Mr. López Obrador faced a trial because his administration continued construction on a service road to a hospital after a judge ordered it stopped. The road was started by a previous administration, and the mayor's staff supervised the project. Yet Mexico's attorney general decided the matter warranted criminal charges - which would have barred the mayor from running for president.
Mr. Fox, who gets only one term, has now accepted the attorney general's resignation and promised that his replacement will find a way to let Mr. López Obrador be a candidate against Mr. Fox's conservative party and the PRI, the party that ruled Mexico for 71 years before Mr. Fox's election.
The decision was too long in coming, but it was still a vital one. Mr. Fox could have done lasting damage if he had muscled his party's chief opponent out of the race. That's how business used to be done in Mexico. So at this stage, nothing Mr. Fox does could be as important as choosing not to do things the old way.
En este espacio se ha criticado muy duro a distintos actores políticos y al gobierno federal, pero también cabe destacar y aclarar algunos avances que se han tenido a lo largo del sexenio.
Fox caminaba hacia el exconvento de Santiago Apóstol, donde sería la comida y saludaba a decenas de personas, cuando se encontró de frente con Raúl Alberto Sánchez, estudiante de primer año de derecho de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.
Sin perder la calma, el Ejecutivo federal leyó la pancarta que el joven portaba: "Fox traidor a la democracia", después de lo cual pidió al joven que le explicara por qué lo llamaba de esa manera, pero no obtuvo respuesta.
"Por qué crees que soy traidor a la democracia", preguntó el mandatario, quien a cambio obtuvo sólo el silencio del joven estudiante de derecho.
Sereno, Fox Quesada insistió: "por qué no platicas, por qué no me dices qué es, no te va a pasar nada", pero tampoco obtuvo respuesta.
Entonces Vicente Fox aclaró: "no soy ningún traidor a la democracia, al revés, trabajé por la democracia para todos", e insistió en preguntar el motivo de la pancarta.
Con palabras cortadas, Raúl Alberto Sánchez se animó, por fin, y expresó que su escrito respondía a lo que ocurre con el asunto del desafuero de Andrés Manuel López Obrador.
"Entonces ¿yo controlo al Congreso?", preguntó de nueva cuenta el presidente de la República, "¿yo controlo a los diputados?", insistió pero ya no obtuvo comentario alguno.
El presidente dejó en claro que en este país todos podemos hablar, todos podemos decir lo que pensamos y pidió al joven: "no tengas miedo a decir lo que piensas".
El Universal, 26 de abril de 2005
Guilty of Popularity
Carmen Buollosa
Publicado en The New York Times
19 de abril de 2005
ON April 7, the Mexican Congress stripped Andrés Manuel López Obrador, the mayor of Mexico City, of the immunity from prosecution held by top officials, using a procedure known as desafuero. The federal government will almost certainly charge him with having ignored a court order barring the city from building an access road to a hospital on private property. If Mr. López Obrador is found guilty, he could be banned from running for president.
President Vicente Fox has hailed the desafuero as evidence of Mexico's "respecting the law" and "a clear sign of the fortitude of our institutions." But most Mexicans, myself included, think the campaign against Mr. López Obrador is a ploy intended only to destroy a powerful electoral opponent in the July 2006 presidential contest - a ploy that may end up having the opposite effect. And whether Mr. López Obrador is kept out of the race or swept into office on a wave of popular outrage, if the desafuero stands, Mexico's democracy seems likely to suffer.
It's hard to argue with the high-minded goal of stamping out lawless government behavior being professed by President Fox. But that goal has not been pursued evenhandedly. Former President Luis Echeverría was indicted on charges of genocide for his role in the massacre of dozens of students on June 10, 1971, but never judged. An accusation before the Inter-American Commission on Human Rights of the Organization of American States calls the government of former President Ernesto Zedillo responsible for the torture and assassination of Indians in Chiapas in 1997, crimes for which no one has been brought to trial.
Nor has anyone been held accountable for the "disappearance" of 482 citizens between 1968 and 1985 (by the government, according to the Mexican National Commission on Human Rights). Not to mention the likely complicity of law enforcement agents in kidnapping, drug dealing and auto theft. Or the tribute exacted from so many Mexicans in their daily dealings with officials at all levels. Set against these crimes, Mr. López Obrador's offense of widening a hospital access road in a way that may or may not have denied access to private land seems minor.
His real crime seems to be his popularity. Recent public surveys on likely presidential candidates show Mr. López Obrador favored by 43 percent of those polled- almost triple the support for the next leading candidate.
Of course, this legal gambit by Mr. López Obrador's political opponents may end up strengthening his position. Signs and banners hang from many people's windows saying "No al desafuero!" Peaceful demonstrators have filled the Zócalo, Mexico City's central square; citizens' committees backing Mr. López Obrador have formed in all of Mexico's states; and the press, radio, television and countless e-mail boxes buzz with vehement anti-desafuero commentary from prominent intellectuals, including many who are by no means supporters of Mr. López Obrador. If his opponents are foolish enough to put him in prison, it's quite possible that an infuriated electorate might catapult him directly from jail to the presidency.
This wouldn't be such a bad thing, say his backers, who argue that Mr. López Obrador would strive to improve the standard of living for the immense number of Mexicans now living in poverty. I confess my personal ambivalence: Mr. López Obrador's side of the field should be mine. He's against what I'm against: our country's obscene poverty and the system that keeps it growing. But he's also taken on some of the most problematic of the urban projects favored by the once dominant Institutional Revolutionary Party - double-decking highways rather than expanding public transportation - and its demagogic politics, making himself a patriarchal donor rather than generator of sustainable development. And then there are the nasty corruption scandals that have erupted in his inner circle.
Electoral democracy in Mexico is of extremely recent vintage, the product of stubborn resolve by innumerable citizens, some of whom gave their lives that it might be born. Mr. Fox is the first president to be freely and fairly chosen by the people, after 71 years of one-party rule. And Mr. López Obrador was only the second elected mayor in Mexican history: mayors were previously appointed by the president, who, in turn, was anointed by his predecessor. These fledgling democratic institutions are still fragile, and the real catastrophe of the campaign to block Mr. López Obrador is that almost any outcome will weaken them further.
It could be, as his opponents probably hope, that blocked from campaigning, he will see his popularity ebb, and that by the time the elections are held next year, his supporters will have abandoned his cause. If so, the leading contender will have been sidelined, a blow to democracy. Or it could happen that despite Mr. López Obrador 's insistence on peaceful resistance, angry demonstrations will erupt and be met with official violence, a horrific setback for the country.
But even if he rides into office on the crest of popular fury, he will have achieved power without having had to promote and defend his positions in the give and take of public debate. His enemies would thus unwittingly have constructed for him the pedestal of a hero - or of a caudillo, the last thing Mexico needs. No matter who wins the presidency, unless the desafueristas pull back from the brink, Mexican democracy - the dream of my generation - will be the certain loser.
Carmen Boullosa,a lecturer at City College, is the author of "Leaving Tabasco" and "Cleopatra Dismounts."

Leaders: How not to defeat an awkward candidate; Mexico's presidential election
The Economist
Abril 16, 2005
A big step backward for a still-uncertain democracy
IT IS a basic principle of a presidential democracy that voters should be free to choose whomsoever they wish to exercise government authority. It is a similar axiom of democracy that politicians should be subject to the rule of law. But what happens when these two principles appear to collide?
That is the dilemma with which, ostensibly, Mexico has been grappling. On April 7th, the country's Congress resolved it by voting to lift the immunity from prosecution granted by virtue of his office to Andres Manuel Lopez Obrador, the mayor of Mexico City. As a result, any day now Mr Lopez will be arrested to face charges of contempt of court arising from a planning dispute. According to both President Vicente Fox and his main opposition, the formerly ruling Institutional Revolutionary Party (PRI), this is a victory for the rule of law.
Yet that is not the way that it looks to most Mexicans. For much of the past two years, Mr Lopez, a populist from the left-of-centre Party of the Democratic Revolution (PRD), has topped opinion polls for a presidential election due in July 2006. But should he be convicted--or should charges still be pending in January--he would be barred from standing. To the mayor's supporters his treatment is a crude stitch-up, all too reminiscent of the rigged political system that Mexico claimed to have left behind in 2000 when Mr Fox won the presidency, ending seven decades of rule by the PRI.
Who is right? To reach a judgment on this requires a journey down the byways of the planning dispute. This began in 1993 when the city government sold 16 acres of land to a private health-care company for a hospital to serve a poor area in the west of Mexico City. The city council agreed to build an access road to the hospital on an adjoining plot. Having failed to agree a price with the plot's owner, Mr Lopez's predecessor issued a compulsory-purchase order and began to build the road. In 2001, a judge ordered construction to stop, pending an appeal by the owner. Construction was halted, but only after 11 months. That prompted Mexico's attorney-general to open the contempt of court proceedings that led to last week's vote.
Certainly Mr Lopez has a history of acting in a high-handed manner. Even so, Congress's decision has questionable aspects. First and foremost, the punishment is out of all proportion to the alleged crime. The land dispute itself is a matter of civil law, and many of the decisions may have been taken by junior officials. Yet the mayor now faces criminal proceedings--presumably because that is the only way to block his candidacy. Second, those proceedings have been initiated by a partisan politician, the attorney-general.
Third, when it comes to enforcing the rule of law at the expense of political considerations, Mexico has been less than zealous. In 1970, Luis Echeverria was elected president two years after hundreds of unarmed students were massacred by government agents when he was interior minister. Recent attempts to prosecute Mr Echeverria have got nowhere. After the 2000 election, both Mr Fox and his opponent from the PRI were accused of violating campaign-finance laws; the only punishment has been fines against their parties.
To be sure, when it comes to subjecting politicians to the letter of the law, Mexico must start somewhere. Yet starting with Mr Lopez has serious implications for the country's still-uncertain democracy. Once before, the left was excluded from power in Mexico by questionable means. In 1988, the electoral authority's computer mysteriously broke down when the PRD's candidate was leading Carlos Salinas of the PRI, who was then declared president. During Mr Salinas's presidency, several hundred members of the PRD were murdered.
Latin America's turn to democracy in the past two decades has at last allowed the left to take power by peaceful means. That has helped to break the cycle of political violence which dogged the region, produced a healthy alternation of power, and directed attention to deep-rooted social problems. In some cases, it has also brought bad government. In Venezuela, for example, Hugo Chavez has undermined his country's democratic institutions and its economy. But left-wingers have no monopoly on elected autocracy, as Alberto Fujimori showed in Peru in the 1990s. And even if Mr Lopez were "another Chavez", as some fear, Mexico is not Venezuela: like Mr Fox, he would almost certainly lack a congressional majority.
Mr Lopez's record is ambiguous (see page 45). His defenders point to his driving energy and can-do pragmatism. His detractors see an unscrupulous opportunist of overweening ambition who is disrespectful of independent institutions. Even if the critics are right, the place to defeat the mayor is at the ballot box. So far, Congress's action has merely increased sympathy for its victim. By depriving the voters of a free choice, Mexico's politicians have cast a cloud of uncertainty over democracy and a question over their country's hard-won economic stability. For the sake of both, Mr Lopez at least deserves a swift and fair trial.
The Americas: A would-be president heads for political martyrdom; Politics in Mexico
The Economist
Abril 16, 2005
The opponents of Andres Manuel Lopez Obrador hope that protests over his impending criminal trial will fizzle out. But what if they are wrong?
IF ONE attribute has marked the political career of Mexico City's left-wing mayor, Andres Manuel Lopez Obrador, it is persistence in the face of obstacles. He first achieved national prominence in 1994 when his supporters blocked oil wells and marched on Mexico City to try to reverse what he claimed was his defeat by fraud in an election for governor of Tabasco state. So Mexico may well be in for a turbulent year. Last week, the Congress voted, largely on party lines, to remove Mr Lopez's immunity from prosecution for contempt of court. With that, it flung a spanner into his campaign to be elected president. But the mayor is Mexico's most popular politician. He has now promised a lengthy campaign of "civil disobedience".
These events set the stage for what will be Mexico's fiercest political battle since the election victory of Vicente Fox in 2000 marked a deceptively smooth transition to democracy after seven decades of rule by the Institutional Revolutionary Party (PRI). In the Congress, Mr Fox's party and the PRI joined together to strip Mr Lopez of his immunity by 360 votes to 127. Although these parties claim that they are merely upholding the law, the mayor's supporters are not the only people who detect a political plot to stop him being elected.
The battle will now move to the courts. The attorney-general's office will shortly give a judge some 16,000 pages of evidence in 17 volumes against the mayor, who is accused of ignoring a previous court order in a planning dispute. The judge will have ten days in which to issue an arrest warrant against Mr Lopez, and a further ten to order a trial. From that moment, the mayor is prohibited by the constitution from standing for election and is obliged to give up his current job.
Mexico's judiciary used to be under the thumb of the government of the day, but has recently shown signs of increasing independence. So there is a chance that the judge may decide that Mr Lopez has no case to answer, or accept a complaint filed by his party. Barring that, the mayor's political martyrdom will proceed. He has said that he will refuse bail and conduct his campaign of resistance from a jail cell. Since the course of justice in Mexico is never swift--the case against Mr Lopez refers to events in 2001--it is highly unlikely that the trial will end before the January deadline for the registration of candidates for the presidential election.
So far, Mr Lopez has the public on his side. Opinion polls in January gave him some 32% support for the presidency, ahead of Roberto Madrazo of the PRI and Santiago Creel of Mr Fox's party, who both had around 25%. (Perhaps not coincidentally, it was Mr Madrazo who defeated Mr Lopez in Tabasco in 1994). Now, Mr Lopez has risen to 45%, according to the Institute of Marketing and Opinion, a pollster. Another poll showed that 60% disagree with the Congress's decision to remove the mayor's immunity.
Mr Lopez's campaign will have two tracks. First, he has said he will apply to the Federal Electoral Tribunal for an injunction to re-establish his political rights, and may also seek redress in international human-rights tribunals. Second, he plans to use the streets. Some 150,000 people turned out to support him at a rally in the Zocalo, Mexico City's main square, on the (weekday) morning of the congressional vote. The next test of his support will be a "march of silence" planned for April 24th.
The only alternative candidate of the mayor's Party of the Democratic Revolution is Cuauhtemoc Cardenas. Although only fraud seemed to deny him victory in 1988, he is now a spent force, so Mexico's left will not easily abandon Mr Lopez. A bigger risk for him may be that the protests will tip into violence and thereby alienate other voters. But the mayor has urged his followers not to break the law.
His opponents see in Mr Lopez a messianic populist in the mould of Venezuela's president, Hugo Chavez. He frequently overrode the city council until he secured a majority on it in 2004. He is alleged to have been slow to act against corrupt collaborators. Some Mexicans question his handling of the city's finances: they claim that he robbed the sewerage system of investment in order to pay for popular handouts to over-70s. They worry whether Mexico's democratic institutions would be strong enough to impose restraints on his power should he become president.
His supporters paint a different picture. They admire his energetic, can-do approach to governing, his austere personal habits, his left-wing rhetoric and his cheeky sense of humour. And they see in the campaign against him the hand of top businessmen who fear that as president Mr Lopez would re-open investigations into a generous government bailout of banks a decade ago.
Mr Lopez's opponents are banking on the protests petering out well before the election. This may happen. But if they are wrong, the damage to Mexican democracy could be great. Before 2000, the previous four presidential contests were marked by economic or political instability, or both. Mr Fox promised ambitious reforms to liberalise the country's economy and political system. He has disappointed on both counts, in part because he lacks a majority in Congress. The last thing Mexico needs is for the legitimacy of its next president to be questionable.
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Americas: A Mexican Mayor's Legal Problem Energizes His Base
Mary Anastasia O'Grady
Abril 16, 2005
For my friends, anything; for my enemies, the law.
-- Oscar R. Benavides,
president of Peru, 1933-1940
A collective cry against the "unjust" use of power in Mexico rose in the U.S. this week as sundry editorial writers attacked the Mexican Congress's decision to strip Mexico City Mayor Andres Manuel Lopez Obrador (aka "Amlo") of his immunity from prosecution. The desafuero, as it is called in Spanish, means that the populist mayor could be charged soon with contempt of court in a land takeover. He might land in jail.
Yet, in the parlor game that asks who wants to see the mayor in this pickle, don't rule out Amlo himself. The man relishes theater and the "desafuero" has opened to rave reviews, boosting his ratings as the leading presidential candidate of the hard-left Democratic Revolutionary Party (PRD). An estimated 150,000 protestors turned out last week to support him.
President Vicente Fox is nearing the end of his six-year term (sexenio) and Mexico is gearing up for presidential elections in July 2006. Amlo's legal problems would be far less notable if not for the fact that as mayor of the country's largest metropolis -- with wide support from the city's massive bureaucracy -- he has been a front- runner in opinion polls for some months. His supporters claim the desafuero is a vast right-wing conspiracy to deny him the nation's top office.
Having secured his victim status, the mayor is benefiting both from sympathy and a certain outrage among his aggrieved and often militant constituency. "Intellectuals" -- many of whom have sided with Fidel Castro over the years -- are rushing to his defense. PRD congressmen are camping out in front of the presidential palace, mobilizing marches and holding hunger strikes. Markets were a bit jittery this week. Mexico is once again bracing for a round of "sexenio" instability.
What worries a lot of Mexicans and their neighbors to the north is not the prosecution of Amlo, who by all appearances deserves to be held accountable for flouting the law. The trouble is that if this dispute isn't resolved, the victor in 2006, whoever he might be, could have his term tarnished by challenges to his legitimacy. The Fox government seems to be acknowledging this. Yesterday it said it was considering a "pardon" for Amlo if he is found guilty, so that he can still run for president.
Yet the greater worry for Mexican democracy ought to be what this case demonstrates more broadly: that since the 70-year rule of the Institutional Revolutionary Party (PRI) ended in 2000, Mexico's leadership has failed to secure the rule of law so that justice is meted out uniformly, without regard to politics. The Lopez Obrador case is hardly the "witch hunt" that his defenders claim, since he apparently defied a court that ruled against his dubious use of expropriated land. But given Mexico's history of PRI high-handedness, Mr. Fox's well-known dislike for Amlo and the timing of it all, Mexicans are suspicious that the legal action is, at least in some part, political.
Arbitrary use of law by politicians is a longstanding tradition in Latin America and explains a lot of the region's inability to advance politically and economically. Socialist and Marxist doctrines focus on economic "inequality" as the source of Latin backwardness -- as did the Mexican Revolution that brought forth the dysfunctional PRI -- and claim that redistributing wealth will end poverty. But after decades of such cynical politicking, serious development economists now conclude that what the state ought to aspire to is equality under the law, not equality of economic outcomes. The former allows economic and social mobility so that individuals can progress. The latter brings forth Cuba.
If anyone ought to understand how the law can be used by the ruling class against its political enemies, it's Amlo. He came up through the ranks of the PRI in his native state of Tabasco, earning straight As in patronage politics. When the PRI began to drift away from the authoritarian corporatism of the 20th century, he broke away, along with other reactionaries, to form the PRD.
In his own city government he has played fast and loose with the law whenever it suits him. The case for which he has lost his immunity is but one example. In another expropriation case, when a judgment went against him, he declared that he would refuse to pay because the money was needed for the poor, a favorite populist dodge. His government has been plagued by corruption scandals, including the videotaping of his former campaign manager allegedly taking $45,000 in bills from an Argentine construction magnate and stuffing it in his briefcase and pockets. He has been unwilling to advance reform among the city's law enforcement bureaucracy, favoring its political support over the population's need for security. If Mr. Lopez Obrador is a victim of discretionary application of the law, he is also a practitioner.
Goldman Sachs Emerging Markets reported on Wednesday that in a recent poll, "about half of the [Mexican] population is opposed to the lifting of Amlo's immunity and about two-thirds are against a prison sentence or barring him from running for President." It's not that the man is wildly popular. Such poll numbers mostly reflect distrust of the system.
Under seven decades of PRI rule, Mexico suffered badly from discretionary law. Mexican political scientist Luis Rubio says that many had hoped that the Fox government would find a way to break with the past, as Spain did after Franco died, and form a consensus that would allow the country to go forward. "Implicit in the rule of law is the principle that everyone accepts it," says Mr. Rubio. "In the absence of the origin of such a social contract, you need to find ways for stakeholders to agree." Mexicans still wait for that development. "Everything remains discretionary," says Mr. Rubio.
Mr. Lopez Obrador is basking in the support his case has engendered. But if he does pay some penalty for his contempt for the courts, he will only have gotten caught in the web spun over decades by his own machine politics. As for Mexico, the case presents dangers but also an opportunity to finally confront the hard-to-banish demons of PRI authoritarianism and put them to rest by securing an agreement, once and for all, that no Mexican is above the law.
Siempre Denise Dresser:
(...) De usar el desafuero para eliminar a un demagogo. De usar a la derecha responsable para frenar a la izquierda temible. De usar a las instituciones para eliminar a un populista peligroso. De debilitar a la democracia para "salvar" al país. De quitarle a los ciudadanos la opción de decidir, de evaluar, de sopesar, de votar por AMLO o en su contra.
Porque eso es el desafuero, tal y como se ha llevado a cabo, con esta persona, en este momento, en este país. Es caer en lo que T.S. Eliot llama "la última tentación", la gran traición: hacer la cosa correcta por el motivo equivocado. Inaugurar el Estado de Derecho con el puntero en la contienda presidencial. Aplicar la ley con uno cuando no se aplica con otros. Imponer un castigo desproporcionado -la pérdida de los derechos políticos- por un delito que todavía no ha sido probado. Perseguir desaforadamente un error o una omisión relativamente menor, cuando se cierra los ojos ante aquellos que son mayores. Y lo más dañino, lo más reprobable: usar la justicia selectiva para construir una democracia selectiva.
Quizás los epítetos lanzados contra Andrés Manuel López Obrador sean merecidos. Quizás es o se volverá todo aquello que tantos odian. Quizás ya ha hecho o hará todo aquello que tantos le imputan. Quizás es abusivo, arbitrario, arrogante, anti-institucional, populista, toma-pozos, golpista y en su tiempo libre devora niños también. Quizás haga todo "por pasión o por dinero" como afirmaba el diputado Juan de Dios Castro mientras le salía espuma por la boca. Quizás su proyecto alternativo de nación contribuya a hundirla. Quizás por ello no merezca ser Presidente y no deba serlo. Pero esa decisión no le corresponde a Vicente Fox o a Santiago Creel o a Roberto Madrazo o a Marta Sahagún o al señor Vega Memije o al Consejo Coordinador Empresarial. Esa decisión no es suya. Es nuestra.
Pero ellos dirán que es imprescindible, indispensable, meritorio. Salvar al país de sí mismo. Salvar a México de la ignorancia de sus habitantes. Salvar a la democracia de quienes no saben cómo comportarse en ella. Salvar al sistema político de quienes quisieran que funcionara de otra manera. Como me dice un colega del ITAM cuando se le acaban los argumentos legales en defensa del desafuero: "había que parar a un Chávez; a veces es necesario hacerlo". Y mientras lo miro atónita pienso en todo aquello que su comentario revela. Un sector de la población que celebra la llegada de la democracia, pero no quiere jugar con todas sus reglas. Una clase intelectual que lee y enseña y escribe sobre la democracia, pero no quiere vivir conforme a sus preceptos. Una clase empresarial que prefiere la democracia tutelada e ignora las crisis económicas que produjo. Una élite con vocación antidemocrática.
(...) Pues si es así, que lo demuestren. Pues si el desafuero siempre fue sobre la aplicación estricta de la ley, que lo constaten. Pues si todo esto siempre fue sobre la defensa del Estado de Derecho, que lo prueben. Que la Cámara de Diputados desafore hoy, hoy, hoy, a Ricardo Aldana por el Pemexgate; que el PAN reconozca la violación de los topes de campaña -y la ley electoral- por parte de Santiago Creel; que el PRI desempaque las 13 cajas que demuestran el fraude electoral que Roberto Madrazo cometió en Tabasco en 1994; que la Procuraduría consigne y aprehenda y encarcele a quienes matan mujeres en Ciudad Juárez. Que el rasero de la legalidad sea el mismo para todos.
Mientras tanto, nosotros seguimos aquí.
Nosotros los ciudadanos. Con una polarización provocada. Con una desilusión inducida. Nosotros los verdaderos desacatados. Los verdaderos desaforados. Sin inmunidad frente a la arbitrariedad. Los que padecemos un gobierno que actúa en nombre de la población pero no respeta sus derechos. Los que vivimos sin protección frente a quienes cuidan sus intereses e ignoran los nuestros. Nosotros. Quienes este día y todos los días debemos defender un derecho que la clase política insiste en arrebatar. El derecho democrático de ir el primer domingo de julio del 2006 a votar por Andrés Manuel López Obrador. O el derecho democrático de ir a votar en su contra.
Denise Dresser ¿Y nosotros qué?, Reforma 11 de abril de 2005
De los 360 votos a favor del desafuero, ¿cuántos de ellos de verdad están completamente convencidos de que se cometió un delito? Perdón, corrección: según abogados expertos (léase Granados Chapa) no hay delito. Reformulando la pregunta, ¿cuántos de ellos de verdad están completamnte convencidos de que se despojó y perjudicó a un particular? Perdón, corrección: según la defensa de AMLO y opiniones expertas no se tiene ni siquiera la ubicación clara y exacta del predio llamado "El Encino". Reformulando la pregunta, ¿cuántos de ellos de verdad están completamente convencidos de que se desacató la orden de un juez?
La responsabilidad directa del jefe de gobierno del DF, Andrés Manuel López Obrador, en el supuesto desacato a la orden de un juez esta en duda. El arguemento de la defensa es coherente y comprensible. ¿Por qué entonces no se le acusa a Vicente Fox de las muertes de Cd. Juárez? O mejor aún, ¿por qué no se le juzga a López Obrador de la no actuación de la policía para impedir el linchamiento en Tláhuac?
El porque de las cosas es sencilla: en este país la ley es selectiva, o mejor dicho es aplicada de forma selectiva. ¿Por qué unos sí y otros no? Con esto no estoy diciendo que sea culpable AMLO.
En primera instancia suena muy contundente la acusación: DESACATO. ¿Desacato de qué? DE LA ORDEN DE UN JUEZ. ¿Cuál fue el motivo? Por haber intentado abrir una calle para comunicar un hospital. Repito: por intentar abrir una calle para comunicar un hospital, como dijera AMLO ante los diputados en San Lázaro.
Es risible de por sí el argumento. Pero resulta incomprensible cuando a la defensa se le niegan algunas pruebas, cuando se desconoce de la misma existencia de "El Encino" y sobre todo cuando el timing político resultó curiosamente sincronizado. Las incongruencias legales serán ahora discutidas por el ahora cuestionado poder judicial.
El problema de fondo es político. Las pasiones se pueden desatar. Las tentaciones heroícas, la calentura, el descontento, las malinterpretaciones, el oportunismo, etc. son ingredientes para que estalle un conflicto social. Ya ni hablar de la imagen que damos al mundo, de las inversiones, de la supuesta construcción de la democracia. El capricho de unos cuantos se les puede salir de las manos.
Por eso desde aquí desapruebo y denuncio el acto antidemocrático que se ha orquestado. Pero también denunciaré y desaprobaré las actitudes malintencionadas y/o manipuladoras que puedan ser usadas para agitar a la sociedad, de parte de quien sea.
Me tope hace un momento con esta opinión, publicado en El País, de "dos madrileños" que hablan de la visita del ex presidente José María Aznar al ITESM el 11 de marzo pasado. No podía dejar de publicarlo:
Visita de Aznar a Monterrey
Somos dos madrileños que el pasado viernes 11 de marzo tuvimos el honor de asistir a una conferencia de José María Aznar en el Instituto Tecnológico de Monterrey.
Cuando nos enteramos no podíamos creerlo. La elección de la fecha era demasiado surrealista. El mismo día en que se recordaba en Madrid a las víctimas, ¿qué hacía el máximo responsable político de ese momento dando una conferencia sobre América Latina en la institución más elitista de México? Sólo estando frente a él pudimos comprobar que la respuesta era más cruda de lo que podíamos imaginar... Nuestro ex decidió homenajear a las víctimas y a los españoles con una conferencia en la que pudo sentirse tremendamente cómodo. En lugar de los abucheos o el silencio acusador con el que podría haberse encontrado en España, contó con el beneplácito de un sector muy determinado de México, contestando a unas cuantas preguntas ya escogidas ante un público reducido y escasamente crítico.
El País 20 de marzo de 2005
No puedo estar más de acuerdo con el presidente de la Sección Instructora, el perredista Horacio Duarte:
También quiero decir que con esta decisión, evidentemente sin medir las consecuencias políticas de lo que vendrá, el país seguramente entrará en una etapa difícil. Que también se equivocan aquellos que festinan o festinarán que el jefe de Gobierno tiene sus días contados en términos políticos, porque saben que todavía esta lucha tendrá muchas etapas; todavía vendrán momentos de defensa jurídica, momentos de defensa política y, como lo dicen las encuestas, la gente sabe que en este tema hay detrás una intención política y que la aparente aplicación de la ley es simple pretexto, simple argumento, por cierto muy débil, para señalar el desafuero del jefe de Gobierno. También quiero decir que en la discusión les plantee en esa sesión a nuestros compañeros diputados dos o tres temas importantes:
La hipocresía del gobierno federal al aplicar la ley. Fui presidente municipal de Texcoco, me tocó encabezar la resistencia contra el aeropuerto y sé que en ese momento el gobierno federal negoció la ley para no aplicar sanciones a los compañeros de Atenco y en aquella ocasión no se rasgaron las vestiduras alegando la aplicación de la ley. Por consideraciones políticas de ese momento decidieron no consignar penalmente a muchos. Esa es la hipocresía del gobierno federal.
Horacio Duarte en conferencia de prensa, viernes 1 de abril de 2005
Ante México y el mundo está clara la alianza PRI-PAN contra el espíritu de la Constitución y de las leyes. Es inocultable la maniobra liberticida e irresponsable que conduce al país a una época similar a la de Porfirio Díaz, y queda claro que quienes fueron incapaces de esclarecer el asesinato de Luis Donaldo Colosio, de encarcelar a Cabal Peniche, El Divino y tantos otros delincuentes de cuello blanco, que se alían con charros petroleros que deberían estar en la cárcel, responsables del Pemexgate, se erigen ahora en paladines de la justicia para condenar a su adversario político, por el temor de que les cancele el disfrute de los negocios públicos.
El PAN, que combatía al tricolor en nombre de la moralidad y la democracia, se une hoy al PRI y recurre a los peores métodos priístas contra Andrés Manuel López Obrador. Ahora, con el pretexto de la legalidad, utilizan las instituciones y la ley para golpear a la democracia. Con la resolución en favor del juicio de procedencia, el PRI se convierte en cómplice del PAN.
En caso de que logren eliminar de la contienda electoral al jefe de Gobierno, erosionarán profundamente la credibilidad de las instituciones y marchitarán la incipiente democracia mexicana.
Editorial La Jornada, sábado 2 de abril de 2005
El dirigente nacional del PAN, Manuel Espino Barrientos, convocó ayer a la ciudadanía a respaldar la decisión que tomó la sección instructora en el sentido de aprobar el desafuero del jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, por tratarse de un acto que "reivindica la legalidad frente a actitudes anárquicas, autoritarias y antidemocráticas".
Es momento, dijo, de que todos "defendamos el estado de derecho e impulsemos acciones decididas que obliguen a todas las autoridades sin excepción a respetar el marco legal y evitar el atropello a los ciudadanos".
La Jornada, sábado 2 de abril de 2005
Dos ex presidentes de México, Luis Echeverría Álvarez y Ernesto Zedillo, son acusados o responsabilizados, directa o indirectamente, por crímenes de lesa humanidad. Echeverría, acusado de genocidio por la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femospp), y Zedillo, acusado por delitos de lesa humanidad ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (CDHFBC), enfrentan acusaciones graves de maneras muy distintas.
La guerra sucia, y acontecimientos como la masacre del Jueves de Corpus de 1971, fue considerada por el fiscal Ignacio Carrillo Prieto como un intento sistemático por acabar un grupo nacional, en este caso el del movimiento estudiantil de finales de los 60’s y los movimientos guerrilleros de los 70’s. Mucho se discutió sobre el cuerpo del delito; ¿en verdad aplica el genocidio? De pronto el “abogado del diablo”, Juan Velásquez, le dio un giro al proceso y cuestionó la prescripción del delito. Es decir, de alguna manera se aceptaba, por parte de la defensa, la existencia de un delito, pero ya no se podía consignar porque el crimen habría caducado el 10 de junio del 2001. La fiscalía solicitó la intervención de la Suprema Corte para que sometiera a revisión la aplicación de prescripción del delito de genocidio, ya que México había firmado acuerdos internacionales al respecto. La Corte resolverá seguramente días después del cierre de esta edición.
El caso del ex presidente Zedillo es diferente. Una ONG muy respetable consiguió el testimonio de un ex integrante del grupo paramilitar Paz y Justicia. Cuando el gobierno de Zedillo declaró la guerra al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) luego de su aparición pública el 1ro de enero de 1994, el ejército mexicano se apostó en Chiapas, y bajo un Plan de Campaña se diseñaron los lineamientos a seguir. El ex presidente “alentó la creación de bandas paramilitares, que desarrollaron una guerra de baja intensidad,” escribió Miguel Ángel Granados Chapa en su columna Plaza Pública. El ex comandante del grupo paramilitar testificó la manera en que eran entrenados por miembros del ejército, de cómo el estado los financiaba y relató la forma brutal en que actúan, sí, en presente, porque el informe del CDHFBC advierte que actualmente éstas prácticas continúan. Más de tres mil desplazados, decenas de desaparecidos y ejecutados (85 ejecutados y 37 desaparecidos) ha sido el resultado de la existencia de grupos paramilitares en el estado de Chiapas, según da cuenta el informe.
La presión de las víctimas de la guerra sucia, organizaciones como el comité Eureka y la figura de Rosario Ibarra, la transición democrática y la creación de la Femospp, han contribuido a que se destapen y castiguen los crímenes del pasado, históricamente impunes. El caso más reciente del conflicto en Chiapas tiene que ser tomado en cuenta por las autoridades federales. Increíblemente la noticia, de la acusación por crímenes de lesa humanidad en contra del ex presidente Zedillo, pasó desapercibida en la mayoría de los medios importantes. El diario La Jornada fue el único que a ocho columnas publicó la noticia, ocasionando que se desestimara la acusación por considerarla “un ataque izquierdista”. Lo importante es el esclarecimiento de los delitos, si es que vivimos en el Estado de Derecho que tanto pregonan las autoridades.
De nueva cuenta, en las vísperas de elecciones estatales, la violencia hace irrupción en el México "democrático". No pasa nada es el slogan publicitario del gobierno federal haciendo alución al "cambio" democrático, pero tal parece que muchas cosas del México bravo, bronco y violento del pasado siguen presentes.
Ayer Oaxaca, hoy Guerrero. Este sábado murieron cuatro personas, tres policías y un menor, en tres atentados registrados en Acapulco, Guerrero. Primero una balacera y después una granada que explotó en la entrada principal del cuartel de policia. ¿Quién está detrás? ¿Terrorismo de estado? ¿La guerra frontal entre el narcotráfico y el gobierno federal? ¿Violencia esporádica?
A un año de las elecciones del 2006 el clima de violencia preocupa. No ha habido una sola elección "limpia" en los últimos 2 años. Fraudes, violencia, compra de votos, acarrero, y cuando las elecciones son ganadas claramente los perdedores no aceptan la derrota utlizando armas legaloides.
El Instituto Federal Electoral tiene que tomar todas las precauciones para las federales del 2006. El IFE es uno de los pocos organismos de confianza entre la ciudadanía, sería conveniente evaluar la posibilidad de que se encargue también de las elecciones estatales, municipales y de partidos políticos. Mientras tanto la autoridad judicial tiene que garantizar la seguridad en las elecciones de mañana domingo en los estados de Guerrero, Baja California y Quintana Roo.
A propósito del reciente escándalo que involucra a dos agentes del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), la persecución y espionaje político en nuestro país continua. Desde los tiempos del todopoderoso PRI, donde se llegó hasta el exceso de los asesinatos políticos y las desapariciones forzadas, nuestro país ha vivido momentos de tensión que supuestamente terminarían a partir del 2 de julio del 2000.
Los micrófonos escondidos, las grabaciones de conversaciones teléfonicas, los videoescándalos y las persecusiones políticas a ONG's, grupos políticos, organizaciones campesinas (Oaxaca), estudiantes (Pável Gonzáles), luchadores sociales (Digna Ochoa), etc., han marcado este sexenio. A nivel municipal, estatal y/o de partidos políticos se han podido comprobar acciones de persecusión y espionaje.
Se ha acusado en varias ocasiones al gobierno federal de espionaje político y hasta de conspiraciones políticas. No se ha podido comprobar nada, obviamente. El jefe de gobierno del DF, Andrés Manuel López Obrador, ha acusado al gobierno foxista de conspirar en su contra para perjudicarlo políticamente en el 2006. Además ha acusado al gobierno de utilizar con propósitos políticos al CISEN.
Rumores, versiones periodísticas, muertos, "suicidios", investigaciones judiciales viciadas, destapes de organizaciones secretas (El Yunque). videos anónimos, etc., impiden que nuestro país sea considerado libre. A nivel "personal", es cierto, hay más libertades de expresión (como anuncia el gobierno por televisión, "no pasa nada"), pero en el momento que se vea y/o escuche algo "sospechoso" los tentáculos del espionaje y la persecusión se pueden sentir. Casos como el de Digna Ochoa, Pável Gonzáles y el CIPO en Oxaca ejemplifican la actual represión de actores hasta ahora desconocidos. ¿Gobierno? ¿CISEN? ¿El viejo PRI? ¿Vestijios de la DFS? ¿El yunque? ¿P-RI-AN-RD-VEM? ¿Salinas? ¿EUA?
¿Quién?