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El Proyecto México de The National Security Archive publicó el borrador de un informe sobre la Guerra Sucia en México. El documento elaborado por los historiadores e investigadores de la oficina de la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP) fue entregado a "ciudadanos prominentes" y al mismo fiscal Ignacio Carrillo Prieto en diciembre de 2005. The National Security Archive sube a su página de Internet el borrador que contiene 12 Capítulos en formato PDF para el acceso público.
El hecho de que una versión del informe final de la Fiscalía Especial se encuentre circulando entre un puñado de ciudadanos prominentes - y sin embargo siga cerrado e inaccesible para aquellos que fueron más afectados por la violencia - es una situación que evoca al pasado en México, cuando los ciudadanos eran rutinariamente excluidos de participar cívicamente por parte de un gobierno determinado a mantenerlos en la oscuridad. La información era poder, y el derecho a la información no existía para ciudadanos ordinarios. El compromiso del National Security Archive en favor de la apertura nos ha incitado a hacer pública está versión del reporte para la opinión pública en México y el mundo.
Comunicado de prensa de The National Archive, 26 de febrero de 2006
Al concluir esta investigación se constata que el Estado mexicano, a los más altos niveles de mando, impidió, criminalizó y combatió a diversos sectores de la población que se organizaron para exigir mayor participación democrática en las decisiones que les afectaban, y de aquellos que quisieron poner coto al autoritarismo, al patrimonialismo, a las estructuras de mediación y a la opresión. El combate que el Estado emprendió en contra de estos grupos nacionales –que se organizaron en los movimientos estudiantiles, y en la insurgencia popular- se salió del marco legal e incurrió en crímenes de lesa humanidad que culminaron en masacres, desapariciones forzadas, tortura sistemática, crímenes de guerra y genocidio –al intentar destruir a este sector de la sociedad al que consideró ideológicamente como su enemigo-.
La investigadora de NSA, Kate Doyle, responsable de la publicación del documento, señaló que Carrillo Prieto está "tratando de 'limpiar' el informe".
Según Doyle, el fiscal ha cuestionado que el informe -comisionado por la Fiscalía Especial a un grupo de 27 investigadores, historiadores y activistas- no contiene información sobre las violaciones de los derechos humanos cometidos por los grupos armados que aparecieron en México en esos años.
"Soy la primera que reconoce que no es un informe perfecto pero el fiscal podría haber hecho constar la falta de esa parte" en vez de tratar de suavizar los hechos probados por los investigadores, explicó Doyle para justificar la publicación del informe.
El Universal, 27 de febrero de 2006
B. El pollo rostizado y la tortura sexual
Las torturas de tipo sexual son de las más recurrentes por parte de las fuerzas de seguridad. Incluso se llegó a las castraciones. Un tipo de estas torturas es la conocida como ‘pollo rostizado’. Benjamín Pérez Aragón se refiere a ella: “Estás hincado y amarrado de los brazos y de las piernas encima de un palo. Tú mismo tienes que guardar el equilibrio porque te tienen amarrado de los genitales de tal modo que, si pierdes el equilibrio, pierdes otra parte. Después de eso, los golpes y hasta los toques eléctricos en los oídos, en la lengua –a mí donde más me molestaba era en la lengua- en cualquier herida o cicatriz, eran poca cosa. Lo peor es el "pollo rostizado".
Dionisio Octaviano Santiago, detenido y desaparecido temporalmente desde el 78/ 09/ 30 hasta el 78/ 11/ 18, por haber pertenecido al Partido de los Pobres, estuvo ese tiempo en los separos de la DFS, la cárcel de Querétaro y en el centro de detención clandestina conocido como ‘El Trenecito’, en Acapulco. Sufrió diversos tipos de tortura, casi siempre encapuchado. “Allí me tuvieron en una clase de azotea, (…) me colgaron, me golpeaban colgado, me bañaban con agua helada porque ya en noviembre hay agua helada, me quebraban un pedazo de madera en los huesos en las rodillas, los tehuacanes que no faltaban, era la práctica. Llegó el momento en que se me infectaron mis partes, me empezaron a dar pastillas, me inyectaban, pero seguía la tortura. Un día llegó un individuo que me dijo ‘te voy a entregar treinta hojas blancas y dos lapiceros y escríbeme en forma resumida, toda tu vida delictiva, secuestros, asesinatos, asaltos, casas de seguridad que tienen, tipos de armas que porta, dinero recaudado en todo el tiempo, donde viven tus compañeros, apodos, vehículos, si no me convence tu declaración te vas comer las treinta hojas’... No le agradó y me comí las treinta hojas y escritas eh, me las tomaba con agua, me las acabé las treinta hojas. (…) Cuando ya me presentan aquí en Acapulco, me dice Acosta Chaparro, ‘te acuerdas que hubo una persona que te dijo que contestaras pronto las preguntas si no te iba a romper toda tu madre. Ese fui yo”.