Archivado en: opinión | escrito por goleech | 01/14/2006 | 00:19
Muchos pronosticamos que el voto de los mexicanos en el extranjero, sobre todo en Estados Unidos, podría definir el rumbo de la elección (recuerdo que el semestre pasado fue tema de una exposición). Muchos creímos que el fenómeno de la participación electoral en México (una participación mínima del 50%) se repetiría con el voto de los mexicanos en el extranjero; y es que haciendo números así pintaba, suponiendo que de 4 millones de posibles votantes pues se esperaría que 2 millones acudieran a votar. Imaginar una votación cerrada, y como están las encuestas más (claro, a seis meses de la elección pueden cambiar muchas cosas), con el voto del exterior se podían hacer muchas conjeturas (sobre todo con relación a la orientación del voto).
Apenas esta semana se dio a conocer que el Instituo Electoral Federal (IFE) ha recibido 13.500 solicitudes de registro (en 62 diferentes países). El plazo para el registro vence este domingo 15 de enero, igual que en nuestro país. Con nuestro electoral optimismo, sin conocimiento de por medio sobre el voto en el extranjero, se viene abajo con esos números. ¿Fracaso? Pero además ¿de quién? ¿Del IFE? ¿De los legisladores?
Hay que recordar que tiene 6 meses que se aprobó el voto en el exterior. El Instituto Electoral no tenía contemplado ni la organización ni mucho menos el presupuesto de esta nueva responsabilidad más allá de nuestras fronteras. Se pueden decir muchas cosas. Que si no hubo la promoción adecuada; que si el proceso de registro es muy tardado y burocrático; etc. En 6 meses difícilmente se puede hacer más. Ahora, igual y ni con más tiempo de preparación se hubiera incrementado de manera radical la participación de los mexicanos en el extranjero.
Aquellos 2 millones de utópicos votos quedaron atrás. Vamos, ni siquiera se espera 50 mil votos (sin tomar en cuenta aquellos voto nulos, que siempre los hay). Escuchándo a Pilar Alvarez Laso, vocera del IFE para la promoción del voto de los mexicanos en el extranjero (ex conductora también de noticieros en CNI Noticias de Canal 40), en el programa Espiral de Canal 11 (muy buen formato por cierto) se puede "justificar" un poco este "pobre" escenario de participación electoral. Pilar decía que el IFE, al ser la primera vez que se implementa, está en un proceso de aprendizaje donde no se tenían grandes expectativas.
El voto en el extranjero no cambiará el rumbo de la elección del 6 de julio (y no el 2 de julio como ya hemos puesto muchos) próximo. Su significado en esta primera fase es más bien simbólico pero central en el proceso democrático mexicano: el reconocimiento de derechos fundamentales de todos los ciudadanos, específicamente con el voto de los gobernantes. Ahora el debate está en que si ya no viven en el contexto mexicano ¿por qué se les da la posibilidad de elegir gobernantes que en estricto sentido ya no los representan?