Archivado en: opinión | escrito por goleech | 01/02/2006 | 22:26
(Publicado en RegioBlogs)
La aparición del grupo xenofóbico Minute Man confirmó el odio que un sector de la sociedad estadounidense tiene en contra de los inmigrantes ilegales. Una cosa es no estar de acuerdo con que personas entren ilegalmente a un país, y otra cosa muy distinta es agruparse para perseguir y literalmente cazar a seres humanos;
La pérdida de memoria del contradictorio actor cuasipolítico gobernator de California, el inmigrante Arnold Schwarzenegger, con la aprobación de leyes que excluyen a los inmigrantes la posibilidad de tramitar una licencia de manejo (en la gran mayoría de los casos la única forma de identificación válida);
La aprobación en la cámara de diputados de la iniciativa de reforma HR 4437 en la que se pretende catalogar de delincuente a todo inmigrante ilegal, son claros ejemplos del trato hostil que sufren en el momento en que cruzan la frontera más importante del mundo.
Pero el cobarde asesinato del jalicience Guillermo Martínez Rodríguez, de 20 años de edad, por parte de la infame Border Patrol, viene a reafirmar que en el pais de las maravillas libertarias se odia, tortura y asesina a seres humanos de distinta nacionalidad. Pero no sólo: recordemos que el racismo en contra de los afroamericanos es latente, y los abusos policiacos son constantes.
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), así como Presidencia de la República y la PGR (quien ya inició una averiguación), condenó el asesinato del connacional. No hay una sola justificación para abrir fuego contra indocumentados (desarmados, obviamente). Ojala y nunca se llegue a ese extremo, pero hechos como el ocurrido contra Guillermo Martínez sensibiliza a toda la comunidad latina y, repito, ojala y no suceda, basta recordar los disturbios civiles de Los Ángeles en 1992, resultado de una escalada de violencia policiaca en contra de afroamericanos que culminó con la videograbación de un abuso en contra de un detenido.