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Por Joshua Phaeton
Hola, ¿cómo están amables lectores? Primero que nada permítanme disculparme por tan prolongada ausencia, pero es que han de comprender que a veces los motivos sobran pero son otras las prioridades.
Desde hacia tiempo que el teclado y las notas me invitaban a continuar con lo que hasta hoy seguía inconcluso, pero siempre una u otra cosa llamaban mi atención y me impedían compartir con ustedes las ideas que este servidor puede ofrecerles.
Amanecí hace un par de días con las ganas de siempre para comenzar lo que de nuevo sería un día de escuela, continué la rutina acostumbrada que como siempre incluye el saludo formal de los amables velitas al iniciar el día para todo alumno residente de la universidad, como es mi caso. Recogí el periódico y continué mi camino a aulas III donde me esperaba un debate, abrí el periódico en la sección deportiva y comencé a dar vuelta a las hojas sin ver nota en especial, cuando un encabezado llamó de sobre manera mi atención; “Retiran el 33”, la nota no rebasaba los 80 cm2, pero el encabezado parecía de primera plana. Usted me lo corroborará, pero es que la historia del deporte profesional conserva un solo 33 en la memoria de chicos y grandes, lo que hace al 33 más famoso de la historia. Probablemente recuerde al gigante jamaiquino Pat Ewing, o tal vez gusta del refresco que quita la sed con sabor a lima limón y me diga que me refiero a Grant Hill, o tal vez es parte de la vieja escuela y recuerde al “hombre gancho”, Kareem Abdul Jabbar. Bueno, debo darle la razón si así lo hizo, porque claro, fueron hombre de época, cada uno en su momento, pero si a quien usted recuerda no esta en la lista pasada, es porque reconoce que sólo un hombre llevó tatuado el 33 en la espalda; El legendario Scottie Pippen.
Aquella mañana me detuve para dar lectura a la nota que básicamente informaba sobre la noticia que la organización de los Chicago Bulls había dado al decir que el próximo 9 de diciembre en el United Center previo al juego en que los Toros recibirán a los Lakers de los Los Angeles se retirará el número 33 con el apellido del ya nombrado jugador. Nada podía alegrarme más el día. Hasta hoy había pensado que jamás se le había dado el reconocimiento que merecía por ser la sombra de otro que marco un número, se lo dejaría de tarea pero estaría muy fácil, el 23.
Tenía yo unos 6 años cuando mi vida comenzó a girar alrededor del astro, me cortaba el cabello como él , veía los juegos de los Toros coreando su apellido y celebrándole cada jugada, jugaba en la cochera de mi casa imaginando que en mi espalada cargaba con el número 33, mi agrado por el jugador era tanto que cuando me enteré del embarazo de mi madre, quería que mi hermano llevará su nombre (Hoy gracias a Dios no lo lleva, comprenderán usted que en México el nombre Scottie no sería muy aprobado). Todos hablaban del otro, el de la cabeza calva, mientras yo me empeñaba en relucir el nombre de Pippen en las conversaciones. Sin duda fue mi ídolo y nunca lo dejó de ser.
Pippen jugó un total de 17 temporada en la NBA, el mejor básquetbol del mundo, 12 fue para los Toros de Chicago con quienes logró un total de 6 campeonatos, 1 años para los Rockets de Houston y 4 para los Blazers de Pórtland. 7 veces fue convocado al juego de las estrellas, 2 veces integrante del Dream Team olímpico, y es integrante de los mejores 50 jugadores de todos los tiempos. Dígame si no merece tal reconocimiento. Pippen fue durante casi 11 años la sombra de Jordan, quien seguro lo acompañará en la ceremonia de su retiro, a juicio de muchos nunca fue indispensable para los campeonatos de Chicago, me guardo mi dudas, los hechos son que al igual que Jordan logró los mismos campeonatos, en el mismo equipo, no podemos poner en tela de juicio quien de los dos era mejor, pero si podemos decir que Pippen fue nada más y nada menos que el compañero perfecto para el jugador perfecto.