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A unas horas de que el presidente Vicente Fox rinda su 5to informe de Gobierno en el, a veces, circo de San Lázaro, dos "autorizaciones" oficiales contradictorias ponen en duda el actuar del gobierno federal.
La primera se dio cuando todavía Santiago Creel era Secretario de Gobernación: la autorización de casas de juegos, Telejuegos para la pantalla chica. Esta autorización beneficia sobre todo al duopolio televisivo, TV Azteca y Televisa.
La segunda autorización se dio hace unos días: la regularización de los llamados autos chocolate, autos ilegales (sobras) de Estados Unidos. Obviamente la medida fue bien vista por los miles de dueños, tanto en México como en E$tado$ Unido$, pero ¿y la industria automotriz mexicana?
Las dos "autorizaciones" oficiales son contradictorias porque la primera beneficia a unos cuántos, o mejor dicho, a dos grandes, y con ello prácticamente se les garantiza grandes ganancias con un mínimo de aportación para el Estado; la segunda afecta a la industria automotriz y contribuye a la contaminación de las ciudades.
Estas medidas no solo benefician a unos cuantos, sino a dos grupos importantes (guardando toda dimensión) en las próximas elecciones: la televisión y un sector de mexicanos con alguna conexión directa o indirectamente con futoros votantes paisanos en Estados Unidos.