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Miércoles, 06 de julio de 2005


Judith Miller no reveló su fuente

Archivado en: periodismo | escrito por goleech | 07/06/2005 | 21:01


En un caso particularmente especial, en donde están envueltos temas como el derecho de todo periodista a no revelar sus fuentes, la credibilidad de una periodista de The New York Times, la revelación de la identidad de un agente de la CIA y la "fundamentación" de la guerra ilegal en Iraq, la esféra política y periodística de Estados Unidos debate el caso de Judith Miller.

Miller, periodista de The New York Times, fue sentenciada a 4 meses de prisión por no revelar su fuente en el caso de la filtración de la identidad de la agente de la CIA Valerie Plame. Un dato curioso: Miller no escribió ni un artículo sobre la agente pero sí hizo comentarios acerca de la historia dada a conocer en la revista Time por el columnista Mathew Cooper. Este último sí reveló su fuente luego de que recibiera de último minuto su consentimiento.

The Guardian resume cómo se llegó a todo este embrollo:

The controversy stems from the leaking of the identity of a CIA agent, Valerie Plame, in July 2003. Ms Plame's husband, the former ambassador Joseph Wilson, had gone on a CIA-sponsored trip to investigate whether Iraq was seeking to buy uranium from Niger.

Some time after his return, Mr Wilson accused the Bush administration of exaggerating the case for going to war, in a comment article in the New York Times.

Angered by his comments, two unnamed officials reportedly told the columnist Robert Novak that Ms Plame was a CIA operative and had helped arrange her husband's trip to Niger. It is a crime to knowingly divulge the identity of an undercover CIA operative, so when Novak published the claims he sparked a furore over whether an agent and her contacts had been compromised for partisan political purposes. It is believed that Novak has reached a deal with the special prosecutor, which is why he is not being pursued.


Así, Judith Miller se ha negado a revelar la identidad de su fuente, adoptando una postura en defensa de los derechos básicos del periodismo:

"If journalists cannot be trusted to guarantee confidentiality, then journalists cannot function and there cannot be a free press," she read from a statement as she stood before Judge Hogan. "The right of civil disobedience is based on personal conscience, it is fundamental to our system and it is honored throughout our history," she said before court officers led her away, looking shaken. (NYT, 6 de julio de 2005)

Pero una parte del gremio periodístico en Estados Unidos no se traga la postura de Miller, como bien publica Iñigo Sáenz en Guerra Eterna:

Otros periodistas no se creen su defensa de la libertad de expresión y de la necesidad de contar con fuentes anónimas, y de proteger su identidad, para controlar al Gobierno. Más que nada porque antes de la guerra de Irak, no fue ésa precisamente la función de Miller.

Entonces, el trabajo de Miller sirvió al Gobierno de EEUU para convencer a los norteamericanos de la necesidad de invadir Irak. Ahora, esos soldados con los que se compara Miller están sufriendo las consecuencias de su periodismo-al-servicio-del-poder.



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[...] El caso de Miller suponía ser, y parcialmente lo fue, una lucha a favor de la libertad de prensa, libertad de decir, o no, las fuentes que todo periodista tiene. Miller pasó 85 días en la cárcel con el apoyo a la causa de la libertad de pre [...]


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