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En un caso particularmente especial, en donde están envueltos temas como el derecho de todo periodista a no revelar sus fuentes, la credibilidad de una periodista de The New York Times, la revelación de la identidad de un agente de la CIA y la "fundamentación" de la guerra ilegal en Iraq, la esféra política y periodística de Estados Unidos debate el caso de Judith Miller.
Miller, periodista de The New York Times, fue sentenciada a 4 meses de prisión por no revelar su fuente en el caso de la filtración de la identidad de la agente de la CIA Valerie Plame. Un dato curioso: Miller no escribió ni un artículo sobre la agente pero sí hizo comentarios acerca de la historia dada a conocer en la revista Time por el columnista Mathew Cooper. Este último sí reveló su fuente luego de que recibiera de último minuto su consentimiento.
The Guardian resume cómo se llegó a todo este embrollo:
The controversy stems from the leaking of the identity of a CIA agent, Valerie Plame, in July 2003. Ms Plame's husband, the former ambassador Joseph Wilson, had gone on a CIA-sponsored trip to investigate whether Iraq was seeking to buy uranium from Niger.
Some time after his return, Mr Wilson accused the Bush administration of exaggerating the case for going to war, in a comment article in the New York Times.
Angered by his comments, two unnamed officials reportedly told the columnist Robert Novak that Ms Plame was a CIA operative and had helped arrange her husband's trip to Niger. It is a crime to knowingly divulge the identity of an undercover CIA operative, so when Novak published the claims he sparked a furore over whether an agent and her contacts had been compromised for partisan political purposes. It is believed that Novak has reached a deal with the special prosecutor, which is why he is not being pursued.
Otros periodistas no se creen su defensa de la libertad de expresión y de la necesidad de contar con fuentes anónimas, y de proteger su identidad, para controlar al Gobierno. Más que nada porque antes de la guerra de Irak, no fue ésa precisamente la función de Miller.
Entonces, el trabajo de Miller sirvió al Gobierno de EEUU para convencer a los norteamericanos de la necesidad de invadir Irak. Ahora, esos soldados con los que se compara Miller están sufriendo las consecuencias de su periodismo-al-servicio-del-poder.

El auto de libertad dictado ayer por la magistrada Herlinda Velasco Villavicencio, titular del quinto tribunal unitario -quien también analiza el caso del Jueves de Corpus-, se dio después de casi ocho meses de litigios jurídicos en los que Bejarano y sus abogados demostraron que Ahumada nunca fue extorsionado por el ex secretario particular del jefe de GDF.
Fuentes judiciales indicaron que básicamente fueron dos los argumentos de la magistrada para otorgar la libertad a Bejarano: uno, que el inculpado "no tenía conocimiento de que los recursos procedían de una actividad ilícita, por lo que no se actualizó el elemento subjetivo de conocer la presunta ilicitud de la conducta imputable", y dos, que "de ninguna manera se podría hablar del móvil de origen ilícito mediante actos de extorsión".
La Jornada, 6 de julio de 2005
Pero no hay argumentos que puedan llevar a Bejarano a la cárcel sólo por recibir dinero. Esa es una realidad incuestionable. Hasta ese momento, incluso hasta hoy, el asambleista en proceso de desafuero, tiene toda la razón del mundo. No hay pruebas que ese dinero sea ilegal en el estricto sentido de la palabra.
Es, a lo que se ve, dinero que se echa a las bolsas, pero sólo eso. Si se confirma la corrupción por un presunto delito financiero, en términos electorales, Bejarano será un eslabón, el más vergonzoso, en una cadena que seguramente tiene extremos, y estos culpas mayores.
Hasta hoy, sólo tenemos los videos, un pobre hombre cuya ruina moral es indescriptible y una serie de sospechas que van, desde el mismo ex presidente Carlos Salinas hasta la amante de Carlos Ahumada, Rosario Robles.