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El más reciente número de la revista Proceso publica una historia sin duda muy controvertida. Ayer domingo leí la nota, publicada en el periódico El Norte de GRUPO REFORMA, y me preguntaba, como muchos otras más seguramente lo hicieron/harán, ¿la nota forma parte de la "respuesta" de la revista ante las declaraciones ofensivas del Presidente Fox ante la demanda interpuesta por su esposa? Sinceramente no lo creo, pero se puede especular mucho. La nota la firman destacados de la revista como Álvaro Delgado, José Gil Olmos, María Scherer y Rodrigo Vera.
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Bajo sospecha la salud de Fox
Por Álvaro Delgado, José Gil Olmos, María Scherer y Rodrigo Vera
El Norte (26 Junio 2005)
Psiquiatras y legisladores cuestionan los frecuentes dislates y fallas de juicio del Presidente
APRO
MÉXICO.- ¿Por qué se evade la realidad?
- Creo que los acontecimientos han rebasado al Presidente. Me parece que desde el principio le ha faltado ese liderazgo, el ejercicio de la presidencia, para el cual probablemente, como todos hemos visto, no estaba preparado.
En septiembre de 1998, Vicente Fox ofreció esa respuesta a Gerardo Galarza en una entrevista publicada en Proceso. La conversación tuvo lugar después del Cuarto Informe de Gobierno de Ernesto Zedillo, calificado por el entonces Gobernador de Guanajuato como un acto de autismo.
"(Que) es una enfermedad en la que se anda fuera de la realidad, fuera de lo que está pasando y donde se vio claramente la falta de liderazgo.
"No estoy hablando de la enfermedad en sí; estoy hablando de que en lugar de atender la realidad, en lugar de atender la problemática, en lugar de plantear a la nación un camino de certidumbre, un camino a seguir, se va a hablar de otras mil cosas que poco tienen que ver con los momentos tan críticos que estamos viviendo ahora.... No estoy diciendo que (Zedillo) sea un enfermo mental. Utilicé la palabra para describir una situación", matizó Fox (Proceso 1140).
Hoy, paradójicamente, en la prensa se ha especulado sobre la estabilidad emocional del Presidente Fox. Son muchas voces, como la de Luis Javier Garrido, que el 27 de mayo escribió en La Jornada:
"La pregunta que muchos se están haciendo, y ya no en voz baja, es muy directa: ¿está Vicente Fox bien de sus facultades mentales? Y a ésta sucede otra: ¿qué importancia tiene para el País, para sus instituciones, para la independencia nacional y, sobre todo, para el destino de los mexicanos, esta situación?".
Antes, el columnista de El Universal Raymundo Riva Palacio afirmó que el Presidente tenía un problema "real y viejo de ánimo que le produce depresiones y para lo cual, cuentan, se le tiene recetado el milagroso Prozac".
En una entrevista realizada por Univisión en Nueva York, el 29 de septiembre del 2003, el periodista Jorge Ramos le preguntó a Fox:
- ¿Toma usted Prozac?
- No. No sé de dónde recoges tu información -contestó molesto.
- He escuchado varios informes, por eso le quería preguntar directamente.
- Ya me preguntaste. Ya te contesté; no -recalcó Fox, quien luego se levantó de su asiento y cortó la entrevista.
La gravedad de las constantes contradicciones del Presidente ya ocasionó preocupación en el Congreso. El 24 de mayo, alarmada por la incontinencia verbal del Presidente, la ex dirigente nacional del PRI, Dulce María Sauri Riancho, pidió que se informara sobre su salud mental, pues dijo que existe la versión de que tiene una "personalidad bipolar".
"No soy psicóloga ni psiquiatra", dijo la legisladora, "pero recuerdo un artículo donde se hablaba de esa personalidad bipolar del Presidente Fox, y me preguntaba si no estamos ante un recrudecimiento de la misma. El Ejecutivo puede enfermarse, pero debe ser atendido con mucho cuidado, porque no se trata de cualquier persona, sino de quien gobierna al País".
Y el miércoles 1 de junio, durante la sesión de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, otros Senadores del PRI y PRD también externaron su preocupación. El priista guanajuatense Carlos Chaurand dijo sobre la conducta de Fox: "No quisiera irme tan lejos y pensar que es locura... pero da lugar a sospechas". Para la legisladora Martha Tamayo, también priista, resulta evidente "que algo no anda bien" en el Presidente.
El delicado carácter del tema, en el que nuevamente entran en conflicto el derecho del Presidente a la privacidad y el derecho del público a saber, convida a legisladores y especialistas a convocar a una discusión que apremia.
Reiteradamente, la Presidencia de la República se ha negado a dar información sobre el estado de salud del Mandatario. La primera vez se le impidió a los reporteros tener acceso al historial clínico elaborado por el médico Héctor Peón Vidales, uno de los médicos que participó en la cirugía del Presidente. Ante la petición que hizo Proceso en aquel momento, el entonces vocero Rodolfo Elizondo se negó a entregar un reporte médico del estado de salud de Fox aduciendo que no había una ley que lo obligara a hacerlo.
El año pasado, una reportera de Diario Monitor solicitó datos sobre el estado de salud del Ejecutivo federal a través del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI), y también le fue negada.
Incontinencia verbal
Sometido continuamente a la crítica por sus dislates declarativos en todas las materias, que sólo libra cuando se atiene a los discursos que le preparan sus empleados, el Presidente Vicente Fox es un hombre completamente sano física y mentalmente.
Al menos eso es lo que asegura su vocero, Rubén Aguilar Valenzuela, quien a menudo ha tenido que corregir las "malas interpretaciones" que supuestamente se hacen de las declaraciones de su jefe.
"No tiene ningún problema. Goza de un estado de salud perfecto, magnifico", afirma Aguilar.
- ¿Qué medicamentos toma?
- Ninguno, responde Aguilar.
- ¿Padece secuelas de la operación?
- No, hace sus ejercicios por lo de la espalda, tiene un régimen de eso: nadar, caminar, cuidarse, (sentarse en) sillas ergonómicas, ese tipo de cosas. Es todo lo que tengo que decir.
Pero con o sin la administración de medicamentos, Fox incurre frecuentemente en equívocos y excesos. Uno de los más recientes fue una expresión presuntamente racista en contra de los ciudadanos afroestadounidenses; otro, cuando censuró a los medios de información por "refitrear" los casos de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, y otro más, cuando en Colima defendió a su mujer Marta Sahagún por tener "las faldas" para demandar a Proceso y a la periodista Olga Wornat, pues eso, dijo, es parte del cambio.
Test
Algunos expertos de la comunidad psiquiátrica mexicana perciben "fallas en el juicio de realidad" del Presidente Fox, un "trastorno narcisista" de su personalidad o, por lo menos, un "alto nivel de estrés" que le está provocando fricciones con algunos sectores de dentro y fuera del País, debido sobre todo a sus disparatadas declaraciones públicas.
"Su problema es que cree que con decir las cosas éstas ya resultan reales, confunde el deseo de hacer con el hacerlo. Tiene una falla en el juicio de realidad", comenta el psicoanalista Armando Barriguete, ex presidente de la Asociación Psicoanalítica Mexicana y de la Sociedad Mexicana de Neurología y Psiquiatría, con 47 años de ejercer el psicoanálisis. Afirma que no percibe trastorno bipolar en la conducta de Fox.
"Tiene un nivel de estrés muy alto. Ese nivel pudiera estar generando cierta premura en el análisis de realidad", afirma el psiquiatra Juan Ignacio Rosales Barrera, presidente de la misma sociedad.
"Me imagino que (Fox) ha de vivir con un enorme grado de frustración, porque nada de lo que dice es y nada de lo que hace le sale bien", señala Ernesto Lammoglia, el controvertido psiquiatra y comentarista radiofónico.
Lammoglia considera que sería benéfica una legislación que obligara a los aspirantes a la Presidencia a someterse a exámenes psicológicos.
"Hasta un aspirante a gerentillo de una miniempresa se somete a un test psicológico para ver si puede ocupar el cargo", dice, "¿por qué no entonces un candidato a la Presidencia, cuya responsabilidad es mucho mayor? Sólo así podríamos saber a tiempo quién es alcohólico, quién padece trastornos de personalidad, quién es divorciado o quién tiene una amante".
Para los Senadores Dulce María Sauri, del PRI, y Jesús Ortega, del PRD, urge legislar sobre la posibilidad de que la ciudadanía pueda contar con información precisa del estado de salud de los funcionarios más importantes, y así evitar problemas de alcance nacional.
Se le recuerda a Sauri la iniciativa de ley que el panista Ricardo García Cervantes presentó en la pasada legislatura para reglamentar la sustitución del Presidente de la República en caso de renuncia, incapacidad, ausencia o fallecimiento.
A raíz de la iniciativa, García Cervantes fue enviado al destierro virtual como Embajador de México en Costa Rica, hasta que el 5 de febrero del año pasado renunció al cargo diplomático para integrarse como subsecretario de Normatividad de Medios en la Secretaría de Gobernación.
"En un esfuerzo por dotar al Congreso de una ley reglamentaria, la presenté y me ha costado muy caro", dijo el político de Coahuila en su momento.
La Senadora Sauri precisa que ahora no se trata de buscar cómo y quién debe suplir al Presidente en caso de ausencia, sino de reglamentar el derecho que tiene la sociedad de saber qué pasa con la salud de los altos funcionarios, y el coordinador del PRD en el Senado, Jesús Ortega, coincide con ella.
"Es necesario legislar para que se informe sobre la condición física de cada uno de los principales funcionarios del Gobierno, como el presidente de la Suprema Corte de Justicia y el Jefe del Ejecutivo federal, entre otros, con la finalidad de tomar las precauciones y las previsiones de una eventualidad de esta naturaleza", asevera Ortega.
Vía FZLN:

The Supreme Court (surely a computer-savvy bunch) ruled today, unanimously, that internet file-sharing services are to take the blame if their intended purpose is for users to illegally download music and movies. In the court's opinion, Justice David H. Souter wrote, "We hold that one who distributes a device with the object of promoting its use to infringe copyright, as shown by the clear expression or other affirmative steps taken to foster infringement, is liable for the resulting acts of infringement by third parties."
We all know that the RIAA and other such groups are claiming losses of millions of dollars to illegal downloads. This obviously affects larger artists more than smaller ones: Britney more than Annie, for example.
While this is good news for record companies and movie studios, it is most certainly bad news for the consumer electronics industry, which has seen great growth recently with burnable CDs/DVDs and MP3 players such as Apple's iPod. With devices that can store over 10,000 songs, it would be difficult to find an iPod user that has paid $10,000 to the iTunes Music Store for each song.
Justice Souter also said he believed that the file-sharing services could be found guilty by determining whether or not they marketed the product in a way that promotes illegal sharing.
This ruling also raises issues of what other mediums can be held liable under this legalese. Can Memorex be sued if their blank CD-Rs are used to pass music back and forth? What about AIM and e-mail services and their ability to transfer files?