Archivado en: nacional | escrito por goleech | 06/19/2005 | 13:08
The human cost of Mexico's aggressive war on drug trafficking is skyrocketing as the country suffers through the worst barrage of drug-related violence in years. More than 600 people have been killed this year, often in remarkably bold and bloody executions, according to national press tallies and state-by-state crime reports.
Mexican authorities last week disclosed for the first time that 90 soldiers have been killed in drug-related violence since President Vicente Fox took office in December 2000, vowing a ''war without mercy" on Mexico's drug cartels. In addition, at least 65 agents of the Federal Investigative Agency have been killed since it was formed in 2002.
Some died in confrontations with drug dealers on city streets; others crashed in helicopters after traffickers shot them down or disabled them by stringing heavy cables across narrow valleys where opium poppies and marijuana grow.
Publicado en The Boston Globe, 19 de junio de 2005
Asistimos hoy a un recrudecimiento de la inseguridad, que el Estado mexicano enfrenta con el mismo lenguaje y las estrategias que han fracasado antes. Cuando se anunció el sábado 11 la operación México Seguro fue imposible no recordar al presidente Zedillo lanzando en el verano de 1998 la Cruzada nacional contra el crimen y la delincuencia, de resultados tan notorios que hoy nuestro país necesita acciones que de verdad combatan a esos flagelos.
(La Operación México Seguro) Se trata del despliegue de fuerzas federales (el Ejército, la PFP y la AFI) en ocho ciudades de tres estados: Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros, en Tamaulipas; Tijuana y Mexicali, en Baja California; y Culiacán, Navolato y Mazatlán en Sinaloa. Había sido también eficaz para conseguir una reacción gubernamental la exigencia que el viernes 10 manifestaron a Fox los dirigentes del Consejo Coordinador Empresarial, en una reunión convocada ex profeso sobre el tema.
Con razón un funcionario de la DEA había dudado ante el Congreso norteamericano, en una comparecencia oficial, de la eficacia del combate mexicano contra la delincuencia, a causa de la corrupción. Aunque el canciller Luis Ernesto Derbez lo desdeñó y el secretario de Seguridad Pública Ramón Martín Huerta pretendió devolver la acusación aplicándola a la propia agencia norteamericana contra las drogas, lo cierto es que Anthony Placido, jefe de inteligencia de esa oficina, dio en la diana cuando dijo a un comité de la Cámara de Representantes que "el principal y mayor impedimento que impacta seriamente sobre el problema del narcotráfico en México es la corrupción. En la actualidad, las autoridades mexicanas son, a menudo, más parte del problema que de la solución. Eso es particularmente real en los niveles municipal y estatal".
Miguel Ángel Granados Chapa, publicado en Reforma el 19 de junio de 2005
Las ejecuciones de sicarios, narcomenudistas y policías siguen sin freno, igual que las declaraciones oficiales que anuncian, ahora sí, una victoria inminente sobre el crimen organizado. "Vamos a ir a fondo en esta ocasión", dijo el presidente Vicente Fox apenas el jueves. Así lo ha dicho una y otra vez desde el inicio de su gobierno.
Un amplio despliegue policiaco y militar es la respuesta al clamor ciudadano de que se ponga fin a la violencia. Una y otra vez, a lo largo del sexenio, las acciones aparatosas han demostrado su ineficacia. En la frontera chica, por ejemplo, la red de los narcos sigue funcionando sin problemas pese al estado de sitio impuesto.
Publicado en La Jornada, 19 de junio de 2005