Archivado en: nacional | escrito por goleech | 06/06/2005 | 17:46
No hemos dado un paso en la vida política del país, que es el siguiente: pasar del mero discurso político de respeto a los derechos humanos a que el servidor público, el funcionario, lo haga vida de su vida; o sea, que actúe siempre con ese respeto. Un caso que me llama la atención es el uso del método del polígrafo, evidentemente violatorio de derechos humanos, pero muchas de las autoridades que se dicen respetuosas de las garantías individuales lo aplican. Entonces se da una disociación entre lo que es y lo que debe ser; aquí es donde tenemos el problema más serio.
José Luis Soberanes, presidente de la CNDH
-Desde su experiencia al frente de la CNDH, ¿qué le falta a la institución?
-Lo que hace falta es que los servidores públicos la tomen más en serio. Me detuve en esta situación porque es muy fuerte, ya que, como le decía hace un momento, alguien se puede cubrir con la bandera de los derechos humanos, pero aceptar una recomendación es muy duro.
-¿Qué obstáculos ha enfrentado usted?
-Sobre todo la incomprensión. Hay una realidad, que es que el ombudsman es, ante todo, una magistratura de opinión. No tenemos la fuerza que puede tener un juez para imponer sus resoluciones. Nuestras resoluciones están sujetas a la aceptación. Entonces, en este sentido, para dar fuerza a nuestras determinaciones se requiere de esta fuerza moral con que debemos de contar, y muchas veces esa fuerza moral la tenemos que rescatar, digamos, en el campo de nuestras recomendaciones, opiniones o puntos de vista, para ser precisamente eso, una magistratura de opinión. Una autoridad, mientras no nos metamos con ella, pues nos verá con simpatía, pero ya cuando hacemos los señalamientos, entonces no les gusta, ¿verdad? No les parece, y nos critican que por qué opinamos, por qué decimos, que por qué nos metemos en camisa de once varas, que no deberíamos hacerlo, que qué necesidad, etcétera. Entonces esto es lo que yo llamo falta de comprensión de lo que somos y del papel que tenemos que jugar en la vida democrática del país.
La Jornada, 6 de junio de 2005
-En materia de derechos humanos, ¿lo ha decepcionado el presidente Fox?
-No. Simple y sencillamente la historia lo juzgará. Los pendientes que él deja ahí están. A ver si el próximo gobierno los quiere retomar.
-¿Se ha sentido apoyado por el Presidente?
-No, porque nosotros siempre actuamos contra el poder. No he notado el apoyo de este gobierno; al contrario, he sabido que más de una vez se ha planteado al más alto nivel político mi salida del cargo. Soy, a veces, el ombudsman incómodo.