Archivado en: internacional | escrito por goleech | 04/19/2005 | 17:50

Se enciende la chispa
En las ondas de radio La Luna, que había realizado una cobertura atenta segundo a segundo a los acontecimientos, se escuchaba al pueblo. En sus intervenciones se sentía una extraña combinación de frustración e indignación, pero no de escepticismo.
Paco Velasco, que había consecuentemente llamado todo el día a salir y manifestarse, y no se resignaba a ese confuso escenario, conversaba con las personas que llamaban y entre diálogo y diálogo salieron las propuestas de hacer un cacerolazo, que la gente se reúna, se fijo lugar y hora en la Tribuna de la Avenida de los Shyris. Con su pasión habitual, Velasco, continuó la agitación.
A la radio pronto se sumaron las cadenas de internet y los mensajes en los celulares, frente a la indiferencia cómplice de los medios de comunicación. Una nueva forma de hacer política se empezó a inventar, como instintivamente emulando la auto convocatoria del pueblo venezolano que tres años atrás, dio al traste con el golpe fascista armado por la CIA y la oligarquía venezolana contra el Presidente Chávez o, la movilización masiva en España tras el atentado del 11 de marzo del 2004, que fue clave para derrotar la pretensión de Aznar a reelegirse.
Y se encendió la chispa que empezó a concentrar a miles y miles de personas, ahora si, auto convocadas, sin los dirigentes y los partidos que desde hace más de 25 años vienen secuestrando sus derechos políticos. Llegaban con globos, banderas, cacerolas, música y humor. La gente empezó a gritar: !Fuera Lucio!, !Que se vayan todos!
Marcelo Larrea, publicado en RedVoltaire