Archivado en: opinión | escrito por goleech | 04/11/2005 | 23:28
Siempre Denise Dresser:
(...) De usar el desafuero para eliminar a un demagogo. De usar a la derecha responsable para frenar a la izquierda temible. De usar a las instituciones para eliminar a un populista peligroso. De debilitar a la democracia para "salvar" al país. De quitarle a los ciudadanos la opción de decidir, de evaluar, de sopesar, de votar por AMLO o en su contra.
Porque eso es el desafuero, tal y como se ha llevado a cabo, con esta persona, en este momento, en este país. Es caer en lo que T.S. Eliot llama "la última tentación", la gran traición: hacer la cosa correcta por el motivo equivocado. Inaugurar el Estado de Derecho con el puntero en la contienda presidencial. Aplicar la ley con uno cuando no se aplica con otros. Imponer un castigo desproporcionado -la pérdida de los derechos políticos- por un delito que todavía no ha sido probado. Perseguir desaforadamente un error o una omisión relativamente menor, cuando se cierra los ojos ante aquellos que son mayores. Y lo más dañino, lo más reprobable: usar la justicia selectiva para construir una democracia selectiva.
Quizás los epítetos lanzados contra Andrés Manuel López Obrador sean merecidos. Quizás es o se volverá todo aquello que tantos odian. Quizás ya ha hecho o hará todo aquello que tantos le imputan. Quizás es abusivo, arbitrario, arrogante, anti-institucional, populista, toma-pozos, golpista y en su tiempo libre devora niños también. Quizás haga todo "por pasión o por dinero" como afirmaba el diputado Juan de Dios Castro mientras le salía espuma por la boca. Quizás su proyecto alternativo de nación contribuya a hundirla. Quizás por ello no merezca ser Presidente y no deba serlo. Pero esa decisión no le corresponde a Vicente Fox o a Santiago Creel o a Roberto Madrazo o a Marta Sahagún o al señor Vega Memije o al Consejo Coordinador Empresarial. Esa decisión no es suya. Es nuestra.
Pero ellos dirán que es imprescindible, indispensable, meritorio. Salvar al país de sí mismo. Salvar a México de la ignorancia de sus habitantes. Salvar a la democracia de quienes no saben cómo comportarse en ella. Salvar al sistema político de quienes quisieran que funcionara de otra manera. Como me dice un colega del ITAM cuando se le acaban los argumentos legales en defensa del desafuero: "había que parar a un Chávez; a veces es necesario hacerlo". Y mientras lo miro atónita pienso en todo aquello que su comentario revela. Un sector de la población que celebra la llegada de la democracia, pero no quiere jugar con todas sus reglas. Una clase intelectual que lee y enseña y escribe sobre la democracia, pero no quiere vivir conforme a sus preceptos. Una clase empresarial que prefiere la democracia tutelada e ignora las crisis económicas que produjo. Una élite con vocación antidemocrática.
(...) Pues si es así, que lo demuestren. Pues si el desafuero siempre fue sobre la aplicación estricta de la ley, que lo constaten. Pues si todo esto siempre fue sobre la defensa del Estado de Derecho, que lo prueben. Que la Cámara de Diputados desafore hoy, hoy, hoy, a Ricardo Aldana por el Pemexgate; que el PAN reconozca la violación de los topes de campaña -y la ley electoral- por parte de Santiago Creel; que el PRI desempaque las 13 cajas que demuestran el fraude electoral que Roberto Madrazo cometió en Tabasco en 1994; que la Procuraduría consigne y aprehenda y encarcele a quienes matan mujeres en Ciudad Juárez. Que el rasero de la legalidad sea el mismo para todos.
Mientras tanto, nosotros seguimos aquí.
Nosotros los ciudadanos. Con una polarización provocada. Con una desilusión inducida. Nosotros los verdaderos desacatados. Los verdaderos desaforados. Sin inmunidad frente a la arbitrariedad. Los que padecemos un gobierno que actúa en nombre de la población pero no respeta sus derechos. Los que vivimos sin protección frente a quienes cuidan sus intereses e ignoran los nuestros. Nosotros. Quienes este día y todos los días debemos defender un derecho que la clase política insiste en arrebatar. El derecho democrático de ir el primer domingo de julio del 2006 a votar por Andrés Manuel López Obrador. O el derecho democrático de ir a votar en su contra.
Denise Dresser ¿Y nosotros qué?, Reforma 11 de abril de 2005
Gracias por hacerme reflexionar. Tanto a tí como a Dresser.
Un saludo,
Comentario de Mekishiko-NoNeko el 04/14 a las 00:51