Archivado en: opinión | escrito por goleech | 01/14/2005 | 21:43
A propósito del reciente escándalo que involucra a dos agentes del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), la persecución y espionaje político en nuestro país continua. Desde los tiempos del todopoderoso PRI, donde se llegó hasta el exceso de los asesinatos políticos y las desapariciones forzadas, nuestro país ha vivido momentos de tensión que supuestamente terminarían a partir del 2 de julio del 2000.
Los micrófonos escondidos, las grabaciones de conversaciones teléfonicas, los videoescándalos y las persecusiones políticas a ONG's, grupos políticos, organizaciones campesinas (Oaxaca), estudiantes (Pável Gonzáles), luchadores sociales (Digna Ochoa), etc., han marcado este sexenio. A nivel municipal, estatal y/o de partidos políticos se han podido comprobar acciones de persecusión y espionaje.
Se ha acusado en varias ocasiones al gobierno federal de espionaje político y hasta de conspiraciones políticas. No se ha podido comprobar nada, obviamente. El jefe de gobierno del DF, Andrés Manuel López Obrador, ha acusado al gobierno foxista de conspirar en su contra para perjudicarlo políticamente en el 2006. Además ha acusado al gobierno de utilizar con propósitos políticos al CISEN.
Rumores, versiones periodísticas, muertos, "suicidios", investigaciones judiciales viciadas, destapes de organizaciones secretas (El Yunque). videos anónimos, etc., impiden que nuestro país sea considerado libre. A nivel "personal", es cierto, hay más libertades de expresión (como anuncia el gobierno por televisión, "no pasa nada"), pero en el momento que se vea y/o escuche algo "sospechoso" los tentáculos del espionaje y la persecusión se pueden sentir. Casos como el de Digna Ochoa, Pável Gonzáles y el CIPO en Oxaca ejemplifican la actual represión de actores hasta ahora desconocidos. ¿Gobierno? ¿CISEN? ¿El viejo PRI? ¿Vestijios de la DFS? ¿El yunque? ¿P-RI-AN-RD-VEM? ¿Salinas? ¿EUA?
¿Quién?